Desde el día martes 16 de julio de 2024, es posible adquirir «Warcraft Crónicas: Volumen IV«, de momento el libro está solamente en inglés, no habiendo hasta la fecha noticias sobre una futura traducción al español (confirmado por el propio Panini).

Este artículo contó con la colaboración de Tyrek, ex loremaster de Lorekeepers, a quien agradecemos mucho.

INTRODUCCIÓN

El propósito de los libros Crónicas era funcionar como una enciclopedia, como la “biblia del trasfondo” (como acuñó el fandom), el objetivo era establecer el trasfondo de Warcraft de manera clara y ordenada, narrada desde el punto de vista de un narrador omnisciente (la redacción de todos los libros lo evidencia, más allá de que se diga que la narración es la “perspectiva de los titanes”). La saga lo logró, pero ¿Esta nueva presentación de Crónicas cumplió tal objetivo? Como veremos a continuacion, Crónicas IV sí cumple con establecer un orden a los hechos que acontecieron en las diferentes expansiones, sin embargo, como un punto negativo (de varios) que tiene este libro, es que cambia drásticamente el orden de algunos acontecimientos, colisionando directamente con lo que podemos ver en el propio videojuego. Sumado a ello, se esperaba que este libro pudiera presentar detalles extra que eran necesarios mencionar para dejar claras algunas cosas, pero en este caso, no se presentaron. Los puntos que desarrollamos son cuestiones “nuevas” o estas “cambian” el sentido de algunas situaciones en el trasfondo, aquello que ocurre tal y como en el juego trataremos de no comentarlo.

Realizamos la precisión en cuanto a la redacción, cuando usemos la oración “De acuerdo al texto” nos estaremos refiriendo a Crónicas IV, no a un libro diferente. Habiendo precisado ello, comencemos con los comentarios y resumen.

¡Te dejamos este índice de contenido para que puedas navegar sin problemas!

MISTS OF PANDARIA (Año 30)

Acorde al texto, el Cataclismo provocado por Alamuerte y la subsecuente cadena de acontecimientos y desastres naturales, si bien provocó pérdidas en ambas facciones, para Garrosh presentó una gran oportunidad para comenzar con su campaña de expansionismo para conquistar territorios y obtener recursos para la Horda. Theramore era la posición estratégica de la Alianza en Kalimdor con mayor presencia (además de los demás fuertes y campamentos que tenía la facción azul en diferentes lugares) y que presentaba una verdadera espina en los planes del Jefe de Guerra. En un punto en el que no se esperaba una agresión por parte de la Horda (nuevamente, gracias al Cataclismo), el jefe de guerra empleó el arma con mayor poder que poseía en su arsenal la Horda: la bomba de maná. Los hechos del asedio a Theramore suceden tal y como lo conocemos, sin embargo, el propio texto señala un detalle importante que mencionamos con anterioridad: Theramore era el emplazamiento de la Alianza que fungía como una barrera contra los deseos expansionismos de Garrosh, pero ahora que ya no estaba operativa, el jefe de guerra ordenó ejecutar un bloqueo naval en los grandes puertos de Kalimdor. Asimismo, se señala que “casi al caer la noche”, muchas partes del continente estaban bajo el control de la Horda, salvo algunos reductos que las tropas de la Alianza lograron resguardar. No obstante, este bloqueo no duraría mucho, pues Varian lograría reunir a toda la flota y rompería con el bloqueo para asaltar Orgrimmar.

Esta expansión es la primera en la que los acontecimientos que vemos en el juego se ven alterados canónicamente. Solo por mencionar, las facciones comienzan la cacería contra los Sha, siendo el primer objetivo por atacar Corazón del Miedo (en el juego es la segunda raid), luego atacan Veranda de la Primera Eterna (siendo la tercera raid en el juego), posteriormente los aventureros se adentran en Bóvedas de Mogu’shan (primera raid en el juego). Sin embargo, este cambio sirvió narrativamente para conectar la trama de los mogu y Lei Shen con la llegada y participación de los trols zanadalari (que ocurre mucho después). El siguiente cambio importante es el Asedio de Orgrimmar, el cual en el juego es la banda final, siendo que en Crónicas esta ocurre antes que toda la trama del Rey del Trueno, con la cual culmina Pandaria.

Sobre el Asedio de Orgrimmar, si bien ambas facciones participan en este asedio, cuando el texto hace mención a la caída de Nazgrim, se describe que el propio orco se siente feliz de haber sido derrotado por sus propios compatriotas. Sobre Thrall, se deja constancia que él es el primero en llegar hasta las instancias de Garrosh, sin embargo, se veía impedido de usar sus poderes elementales, esto (según el texto) debido a los poderes de los chamanes oscuros y a la presencia del Corazón de Y’shaarj.

Como curiosidad, en el texto no hacen referencia a lo que vemos en la cinemática sobre Jaina, quien alienta a Varian a atacar a los líderes de la Horda ahí reunidos y terminar por siempre con el ciclo del odio. El texto omite esta parte (recordemos que la omisión en Crónicas no constituye un retcon) y se salta hasta la orden del Alto Rey para que las tropas se retiren y regresen a Ventormenta. No obstante, lo que sí se refleja muy bien contado es el ultimátum que Varian le comunica a Vol’jin.

Se señala que los Augustos Celestiales y el espíritu de Shaohao comenzaron el proceso de sanación y restauración del Valle de la Flor Eterna de la corrupción de Y’shaarj. El cual sí dio frutos (como vemos en BfA, durante el ataque de los esbirros de N’zoth).

Como última curiosidad, el texto indica que Varian, incluso antes de Pandaria, se convierte en Alto Rey de la Alianza, siendo que recién en Pandaria, y gracias a las gestas que podemos jugar en el videojuego, el rey de Ventormenta recién obtiene este título.

Calabozos conquistados y cacería de los Sha por las facciones:

  • Templo del Dragón de Jade: Ambas Facciones (Sha de la duda)
  • Templo de la Gruya Roja: Ambas Facciones (Sha de la desesperación)
  • Cervecería del Trueno: Ambas Facciones
  • Monasterio del Shadopan – Ambas Facciones (Sha de la violencia)
  • Palacio Mogu’shan – Ambas Facciones

Bandas conquistadas y cacería de los Sha por las facciones:

  • Corazón del Miedo – Horda
  • Veranda de la Primavera Eterna – Alianza (Sha del miedo)
  • Guarida Sik’vess – Ambas facciones (Sha del odio)
  • Bóvedas de Mogu’shan – Ambas Facciones
  • Bóveda de Y’shaarj – Ambas facciones (Sha del orgullo)
  • Asedio de Orgrimmar – Ambas Facciones (Galakras, Alianza – Nazgrim, Horda)
  • Solio del Trueno – Ambas Facciones

WARLORDS OF DRAENOR (Año 31)

Curiosamente, cuando entramos al capítulo de WoD el primer título en ser presentado es “Crímenes de Guerra”, por lo que canónicamente los acontecimientos de la expansión comienzan a partir del juicio y posterior fuga de Garrosh hacia el Draenor alternativo.

La narrativa con la que presentan a Grommash y la facilidad con la que Garrosh lo convence de seguir sus planes deja a Grito Infernal padre como un personaje fácilmente influenciable. Es cierto que Garrosh logra mostrar a su padre (alternativo) los acontecimientos de la Horda original. El deseo y objetivo de Garrosh con la Horda de Hierro era derrotar a los azerothianos (vengarse) y asegurar la supremacía de la raza orca en todas las líneas de tiempo.

Contrario a lo que se puede creer, Cumbre Rocanegra Superior es el primer contacto de los habitantes de Azeroth con la Horda de Hierro, siendo la Alianza quien se alza con la victoria. Sin embargo, el texto omite completamente mencionar que la Horda de Hierro destrozó la fortaleza de Nethergarde, la cual fue construida tras la Segunda Guerra, con la misión de vigilar el Portal Oscuro y las Tierras Devastadas. A pesar de ello, esto no quiere decir que se haya retconeado. Nuevamente: la omisión no constituye retcon.

Curiosamente, en los vídeos cinemáticas “Señores de la Guerra” Maraad busca convencer a Varian de enviar a la Alianza a la guerra contra la Horda de Hierro, finalmente el rey de Ventormenta acepta, pero se entiende que la orden que sella es respecto a la Alianza. Crónicas IV menciona que, antes del ataque al Portal Oscuro, se lleva a cabo un concilio entre líderes de la Horda y la Alianza, en dicho concilio se acuerda conformar una coalición de ambas facciones para perseguir a Garrosh (quien, según inteligencia, estaba detrás de todo), esta coalición estaría compuesta por fuerzas lo suficientemente fuertes como para expulsar a la Horda de Hierro de regreso a Draenor. A partir de este suceso sabemos quiénes son los líderes de ambas facciones que encabezaron esta fuerza: Khadgar, Cordana, Maraad, Liadrin y Thrall.

Los clanes que no estuvieron de acuerdo con el plan de conquista de mundos fueron: Mascahueso, Riecráneo y Lobogélido, además de algunos exiliados Sombraluna. Los orcos prisioneros que vemos en la gesta inicial de WoD son prisioneros de estos clanes, los cuales ya estaban siendo atacados por los leales por no obedecer las órdenes de Grommash antes de la llegada de los azerothianos.

Tras sobrevivir a la gesta inicial, canónicamente son Drek’thar y Ga’anar los que guían a la Horda hacia Cresta Pirofrío, señalando el propio texto que el viaje realizado no fue nada fácil, pasaron dificultades. Por otro lado, es Yrel quien guía a la Alianza por el Valle Sombraluna. El texto señala que ambos ejércitos tenían la determinación de juntar recursos y aliados para encontrar y derrotar a Garrosh.

Se señala que las fuerzas de la Alianza son las primeras en llegar a su punto de destino. Apenas tuvieron tiempo para construir su Fortaleza en el valle, pues los orcos sombraluna comenzaron su ataque contra el pueblo draenei.

Respecto a la draenei de Draenor alternativo, se señala que es en el Valle Sombraluna donde su raza prosperó más, construyendo muchos templos a lo largo del valle. Había conflictos con los sombraluna, pero nada que escalara a una guerra.

Los orcos asaltaron Karabor, uno de los lugares más sagrados de los draenei y residencia del mismísimo Velen, en la misma línea, se señala que Karabor es en realidad una “ciudad”, esto es nuevo, pues desde hace años se consideraba a esta locación draenei solamente como un “templo”. Los embates de los orcos eran neutralizados fácilmente con el armamento draenei traído desde Argus.

El motivo por el cual Ner’zhul atacó Karabor por última vez fue por temor a morir, el propio texto señala que el orco chamán sabía cuál sería su destino si le informaba a Grommash sobre su fracaso. Es por esto que tomó a toda la flota que tenía bajo su mando y atacó la ciudad-templo, logrando resquebrajar las defensas draenei. Maraad, quien estaba a cargo de la defensa, aguantó todo lo que pudo con los defensores draenei, afortunadamente las fuerzas de la Alianza e Yrel regresaron raudamente y a tiempo desde la Fortaleza de la Angustia, donde Velen había dado su vida para purificar a la Estrella Oscura. Las fuerzas que la Alianza mandó desde la Fortaleza se sumaron a la redada, aplastando al ataque orco en Karabor. Tras esta victoria aplastante, Ner’zhul se retiró a Cementerio Sombraluna junto a lo que quedaba de sus seguidores, siendo derrotados en ese lugar por la Alianza.

Según el texto, la Horda llega a Cresta de Pirofrío mientras la Alianza ya estaba luchando contra la Horda de Hierro.            

Muy a pesar de que Grommash había provisto de todo lo que necesitasen sus aliados en la zona para destruir a los lobo gélido, no lograron su objetivo. El Lobo de Hierro (líder del clan Señor del Trueno) asaltaba villas lobo gélido, no mostraba piedad contra sus víctimas.

Las razones (canónicas) por las cuales Thrall nunca reveló a Durotan o Draka que era su hijo fue, en primer lugar, aceptar que el Durotan de esta línea alternativa no era el sustituto de lo que había perdido, en segundo lugar, consideraba que revelar esto sería una distracción para la misión.

Los lobo gélido también debían lidiar con los ogros al norte de la zona. El clan de orcos ayudó a la Horda a asentarse y construir la Fortaleza, que serviría como base principal de la facción. Las primeras víctimas de la Horda y sus aliados fueron los ogros, a quienes lograron derrotar. Los espías del clan señor del trueno sabían del ataque hacia territorio ogro, pero en vez de ayudarlos lo que hicieron fue atacar Wor’gol para aprovechar que estaba con bajas defensas. A pesar de esto, Draka se las arregló para defender su hogar.

Habiendo terminado la trama de Cresta Pirofrío con el heroico sacrifico de Ga’nar, el siguiente punto al cual se desplazaron las facciones fue Gorgrond, lugar en el cual, según el texto, Alianza y Horda acordaron trabajar mutuamente de ahora en adelante. En esta zona, los Riecraneos ayudan a la Horda y los rangari a la Alianza. Consiguen dos artefactos: el Corazón de Magnaron y la Voluntad de los Genosaurios para su lucha contra la Horda de Hierro.

Héroes de la Horda y la Alianza incursionaron en el Acceso Férreo, derribando oleada tras oleada de defensores roca negra. Estaban respaldadas por los antiguos artefactos que habían obtenido, cada uno de los cuales convocó los poderes del Magnaron y Genesaurio. Aunque los campeones de Azeroth derrotaron a las fuerzas que custodiaban el Acceso Férreo, los artefactos que habían utilizado fueron destrozados por la pesada balista con la que contaba la Horda de Hierro. La Alianza acordó dirigirse al Depósito Riel Siniestro (un cambio que se produce a nivel canónico es la pelea contra la señora del cielo Tovra, en el videojuego la derrotamos antes de que se estrelle el tren, pero según Crónicas esto sucede después del choque), mientras que los héroes de la Horda sabotearían Los Muelles de Hierro. A pesar de estos esfuerzos, la amenaza de la Horda de Hierro era constante, las facciones no mantendrían el control de estas victorias por mucho tiempo. El texto deja claro que, a pesar de todo, se seguían enviando trenes con suministros y tropas hacia Talador, pero con menos frecuencia y ya no cuando se necesitaba. Asimismo, Puño Negro ya había zarpado con una flota de elite en dirección a las costas de Talador.

El siguiente punto de ataque de los azerothianos es Talador. Cordana y Khadgar, junto al Kirin Tor y algunos campeones se asentaron en esta zona después de que la Alianza se asentara en Sombraluna y derrotara a Ner’zhul. Gul’dan seguía con la idea de traer a los demonios de la Legión Ardiente. El orco brujo mandó a Cho’gall a Oshu’gun para subyugar al naaru caído que ahí habitaba; a Teron’gor lo mandó Auchindoun para que drene el poder de los espíritus del lugar. El ogro y Teron ya tenían sus propias motivaciones para obtener poder (que era la única razón por la que siguieron al brujo). Khadgar manda a los héroes de Azeroth a por Teron’gor. La Alianza canónicamente se encarga de limpiar la parte superior de Auchindoun mientras que la Horda va a la parte baja, ellos derrotan a Teron, quien salió expulsado hacia el vacío.

Respecto a los portales que conectaban Azeroth y Draenor, los magos del Kirin Tor trabajaron duro para crear y mantener una pequeña cantidad de portales que conducían de regreso a casa. Estos portales no eran lo suficientemente grandes como para permitir el movimiento masivo de tropas, pero sí permitieron a los héroes establecer algunas líneas de suministro con sus aliados en casa. Los Kirin Tor establecieron una base dentro y alrededor de El Sempibrote, los magos no pudieron contra la Fronda Eterna, la cual tomó control de sus mentes y cuerpos. Abrieron el portal que conectaba con Ventormenta, pero los aventureros de la Alianza detuvieron la amenaza.

Mientras los héroes estaban atendiendo la situación en Auchindoun, llegó la flota de elite de Puño Negro a las costas de Talador, frente a Shattrath, comenzando el asedio. Según el texto, la flota de elite se convertiría en la mayor amenaza a la que ambas facciones se enfrentarían hasta el momento.

Crónicas IV desarrolla más a Orgrim de esta línea de tiempo. Inicialmente, Martillo Maldito estaba ansioso por ayudar a la Horda de Hierro, pero a medida que la guerra se prolongaba, entró en un conflicto interno, dividido entre su deber para con la Horda de Hierro y su sentido personal de la ética.

En su recorrido por el litoral, la Flota de Hierro incendió asentamientos costeros de los draenei. Durante el asedio a Shattrath, quedó en claro que los roca negra eran más que los draenei, quienes estaban siendo superados. Al entrar a la ciudad, por órdenes de Puño Negro los orcos asesinaron a hombres, mujeres y niños sin discriminación. Khadgar llamó a todos los campeones de la Horda y la Alianza, marcharon hacia Shattrath, pero una gran parte de la ciudad ya había sido tomada por los invasores. Con su llegada comenzaron a retomar el control de lo perdido. Orgrim se encontraba contrariado por la masacre a inocentes, no había honor en eso, así que levantó su martillo contra Puño Negro, pero rápidamente este último lo detuvo, Durotan salvó a su amigo de la muerte, pero estaba mortalmente herido. A esta pelea se unieron Yrel, Maraad y los campeones de Azeroth. Tras una primera explosión, Maraad murió mientras defendía a Yrel de la explosión. Finalmente, según el texto Khadgar ordenó a las tropas de la Alianza que dispararan el cañón hacia el buque insignia, donde el archimago logró rescatar a los aliados, no obstante, Puño Negro sobrevivió, estaba muy herido, nadó hasta aguas seguras y a pie se fue hasta Nagrand, cada intento de los héroes para capturarlo falló. Acá no se sabe si es porque el orco pasó desapercibido o cuando intentaron atacarlo, él los mató.

Shattrath fue asegurada, pero la misma estaba muy destruida, además de que incontables civiles murieron a manos de los orcos. Luego de la batalla por Shattrath, los azerothianos y sus aliados debían lidiar con el caos post combate: Muertos, desplazados y draenei heridos. La ciudad de Aruuna estaba en llamas y reportes indicaban que de ese lugar se apreciaba una luz blanca, así que los azerothianos fueron a investigar, al llegar se toparon con arakkoas que se llevaban a los supervivientes hacia su territorio.

El próximo destino de los héroes fue Pináculos de Arak, donde los héroes fueron a buscar a los supervivientes draenei. En la zona establecieron una Fortaleza para extender sus operaciones. En este punto, la historia se desarrolla tal y como se ve en el juego salvo ciertos puntos. En primer lugar, hasta este punto se debe tener en claro que la Horda y Alianza está dispersa por Draenor.

Los héroes lidiaron primero con la amenaza que presentaban los cultistas de Sethe (deidad de parte de los arakkoa, enemigo de Anzu y Rukhmar). Otra facción de arakkoa que conocemos son los «altos arakkoas», quienes, desde sus moradas en las alturas, acosaban y aniquilaban tanto a los exiliados como a los propios orcos mano destrozada por igual. Kargath Garra Afilada fue enviado hacia los Pináculos con el objetivo de expandir la influencia de la Horda de Hierro, pero la amenaza de los altos arakkoa no lo permitía. Los héroes de Azeroth entonces dieron prioridad a la amenaza de los arakkoa, derrotándolos. Posteriormente, centraron su atención en Kargath y su clan, pero la partida de azerothianos que marchó hacia Pináculos de Arak no fue lo suficientemente numerosa como para hacerles frente, es por ello que los propios arakkoa exiliados sugirieron invocar a Terokk, el Rey Garra, quien bendijo a los aventureros y con este poder lograron expulsar a los mano destrozada, en su huida Kargath dejó un pequeño contingente para ganar tiempo. Finalmente, Alianza, Horda y los exiliados lucharon contra la amenaza de los altos arakkoa, derrotando a su líder.

Tras derrotar a Kargath en Pináculos de Arak, su siguiente objetivo fue marchar hacia Nagrand en persecución del líder mano destrozada. Según Crónicas, el primero en llegar a Nagrand fue Thrall, quien estableció una base para la Horda (Wor’var), donde se le unieron Draka y Aggralan, quien había llegado con un contingente de refuerzos des de Azeroth. Por otro lado, los rangari empezaron una ofensiva para recuperar el enclave draenei de Telaar, el cual se volvió la primera base de la Alianza en la zona tras expulsar a los orcos del clan grito de guerra. La trama de Nagrand posteriormente se realiza tal y como se ve en el videojuego.

Dada la importancia del tema, citaremos textualmente lo que dice Crónicas respecto al mak’gora de Thrall y Garrosh: “Thrall (…) dio un paso al frente y retó a Garrosh a un mak’gora. Garrosh estaba furioso con Thrall, pues fue él quien lo nombró jefe de guerra, fue él quien confió a Garrosh el destino del pueblo orco y la Horda. Si ellos iban a luchar, lo harían en las Piedras de la Profecía, el lugar donde todo comenzó. Garrosh no estableció limitaciones respecto a las armas o habilidades que podrían ser empleadas en el calor del combate. Él se vio a sí mismo como un guerrero superior y no deseaba que se cuestionara su victoria”.

Mientras los azerothianos luchaban contra el clan grito de guerra, Cho’gall, con ayuda de los Pálidos, logró encontrar a K’ure, quien había sucumbir al Vacío, estaba al interior de Oshu’gun. Los héroes de Azeroth, tras terminar con la amenaza de Garrosh y su clan, dirigieron su atención a Cho’gall. El desarrollo de esta trama es tal y como sucede en el videojuego.

El texto señala que, a pesar de todo lo realizado hasta ahora, en muchas maneras “la guerra apenas había comenzado”, muchos jefes de clanes (incluidos Kargath y Puño Negro) habían escapado a su captura. Al terminar con la amenaza, la Horda canónicamente se dirige hacia Gorgrond para ir a detener de una vez por todas y capturar a Puño Negro, mientras que la Alianza se encargaría de Gran Magullador, donde había huido Cho’gall. La primera labor realizada fue de la Alianza la derrotar a los enemigos en Gran Magullador.

Gul’dan envió a Garona (quien estaba controlada mentalmente) a asesinar a Khadgar, lo intentó dos veces, siendo Cordana quien lo defendió en el primer ataque, pero en la segunda oportunidad logró ser envenado, los héroes de la Horda se aventuraron en tomar recursos para formular un antídoto y capturar a Garona. Khadgar se dio cuenta del control metal sobre ella, por ello les pidió a los aventureros que le llevaran una serie de objetos, entre los cuales estaba el brazo de Puño Negro. Con esta misión en mente, los aventureros regresaron a Gorgrond. En su primera incursión en territorio de los roca negra, no lograron infiltrarse por completo en la Fundición Roca Negra, pues las tropas se retiraron hacia Talador para frenar el asedio a Shattrath. Las líneas de tren seguían intactas en dirección a Ciudadela de Fuego Infernal, la capital de la Horda de Hierro. Los campeones de la Horda derrotaron a Puño Negro de una vez por todas y cortaron los suministros de una vez por todas. 

Los acontecimientos posteriores siguen tal cual y como se muestra en el juego, Grommash llama a todos los orcos que aún le eran fieles que se reúnan en la Jungla de Tanaan (él estaba desesperado por mantener el liderazgo de la Horda de Hierro). Posteriormente, se realiza la reunión entre Gul’dan y Grommash, donde este último rechaza beber la sangre de Mannoroth, pero Crónicas establece que el hecho de que Kilrogg y su clan sí hayan aceptado este regalo constituyó una “traición”. De este modo, nace la “Horda Vil”, compuesta por todos los orcos que bebieron de la sangre de Mannoroth. Al ver esto, Khadgar, Garona y los aventureros se retiran junto a las tropas para planificar el asalto final a Tanaan.

La batalla en la Ciudadela de Fuego Infernal se mantiene tal y como se ve en el videojuego. Cuando Gul’dan escapa hacia los restos del Portal Oscuro para invocar a Archimonde, el orco brujo invoca la “Puerta Negra”, un pequeño portal (en comparación al propio Portal Oscuro) por donde cruzan Azgalor, Anetheron y Khaz’rogal, además del propio Archimonde. Khadgar transporta a los héroes y aliados a este lugar, donde se desarrolla la batalla final. En este punto, Crónicas IV busca darle un poco más de sentido a la motivación de Grommash para luchar por la “libertad de Draenor”, Las pérdidas que había sufrido hasta el momento lo motivaron para luchar contra la Legión Ardiente, mientras tanto, Archimonde llevó a los héroes hacia el Vacío Abisal donde derrotaron al señor demoníaco, quien antes de morir envío a Gul’dan a través de la Puerta Negra. Grommash sabía que debía responder por todo lo que había sucedido, pero tenía la esperanza de que tendría la chance de arreglar todo lo que había hecho mediante la reconstrucción del mundo. Es por eso que él mismo persuadió a los orcos de ayudar con esta labor (así como él mismo los alentó a destruir sus hogares). Si Yrel y Durotan estaban de acuerdo, entonces todo Draenor trabajaría en conjunto para construir un mejor futuro para Draenor.

Calabozos conquistados por los aventureros:

  • Cumbre de Rocanegra Superior – Alianza
  • Cementerio Sombraluna – Alianza
  • El Sempibrote – Alianza
  • Depósito Riel Siniestro – Alianza
  • Muelles de Hierro – Horda
  • Auchindoun -Ambas Facciones (Nyami, Alianza – Teron’gor, Horda)
  • Trecho Celestial – Ambas Facciones

Bandas conquistadas por los aventureros:

  • Gran Magullador – Alianza
  • Fundición Rocanegra – Horda
  • Ciudadela de Fuego Infernal – Ambas Facciones

LEGION (Año 32)

El inicio de la Tercera Invasión de la Legión a nuestro mundo es tal y como lo conocemos: Khadgar enfrenta a Gul’dan en las Islas Quebradas, a pesar de contar con la ayuda de Maiev, el orco brujo consigue su cometido y abre un portal que permite el paso de las primeras huestes de demonios.

Crónicas establece que antes de comenzar el ataque hacia la Costa Abrupta, hubo un concilio de guerra entre los líderes de las facciones donde se estableció quienes liderarías las tropas de la Horda y la Alianza contra la Legión. En la misma línea, se hace referencia a ciertos grupos que “rara vez podían ser movilizados para operaciones militares” prestaron su ayuda en el esfuerzo, por ejemplo, Thrall consiguió que el Anillo de la Tierra (una facción no muy beligerante) participara en la operación. Asimismo, los miembros de la Cruzada Argenta fueron movilizados por Tirion para apoyar el esfuerzo, siendo ellos los primeros en entablar combate contra los demonios. El destino de Tirion es fatal, así como de los soldados de la Cruzada Argenta. Posteriormente llegaron las facciones lideradas por Varian y Vol’jin, correspondientemente. Canónicamente, se deja en claro que la lucha en aquel primer intento de atacar a los demonios tardó varias horas (menos de un día).

Respecto a la polémica (en su momento) retirada de la Horda, se señala que Sylvanas siguió la orden de Vol’jin, quien le dijo a la no muerta que “no permita que la Horda muera ese día”. Por supuesto, Genn tomó esto como un acto de traición, la sucesión de los actos posteriores es la misma que todos conocemos.

Cuando llegó la hora de designar nuevos sucesores que ostente el liderazgo de las facciones, respecto a Sylvanas, el texto introduce los acontecimientos que vemos en la novela “Sylvanas”, en la que el Carcelero le indica una serie de profecías, siendo este momento aquella que corresponde a la que señala que ella “saldrá de las sombras y liderará”.

Tras su nombramiento como jefa de guerra, Sylvanas designa a Varok Colmillosauro como su segundo al mando. De hecho, el orco era el líder del pueblo orco. Sylvanas consideró que su habilidad como guerrero y un líder hábil sería vital en la lucha contra la Legión.

Respecto a Anduin, el joven rey contó con el apoyo de los líderes de los pueblos de la Alianza, pero especialmente del profeta Velen y de Genn Cringrís. Como primera táctica, Anduin ordenó a las tropas de la Alianza embarcarse hacia Stormheim y Dalaran, donde trabajarían juntos para repeler a la Legión Ardiente.

Mientras tanto en Dalaran, el Concilio de los Seis debatía sobre eliminar el veto de la Horda en la ciudad mágica, escuchando los argumentos de Khadgar (a favor) y Jaina (en contra). Con una votación de cuatro a dos, se aceptó el regreso de la Horda. Esto enfureció a Jaina, quien abandonó su puesto en el Concilio de los Seis y, además, renunció a la orden del Kirin Tor.

Respecto a Thrall, se señala que, además de cargar con la responsabilidad de haber asesinado a Garrosh en Draenor, una nueva carga se cernía sobre él: presenciar la muerte de Vol’jin, quien fue uno de sus mejores amigos y más leales compañeros. Thrall cedió el Martillo Maldito a un campeón que fuera digno de portarlo, él mismo sentía que el arma le pesaba, no respondía a su voluntad, es por ello que decidió que su parte en esta guerra había terminado, por lo que, junto a Aggra y sus hijos se marcharon hacia Nagrand. Antes de irse, Thrall conversa con Varok a quien le pide que ponga un ojo sobre Sylvanas, para que ella no siga los mismos pasos que Garrosh y lleve a la Horda por un sendero de oscuridad.

Las facciones se reunieron en Dalaran, donde planificaron su primer punto de ataque, el cual fue Azsuna, que era el territorio más próximo a Dalaran, pues Suramar y la Costa Quebrada estaban plagadas de demonios. Los héroes lidiaron no solo con los demonios, sino también con los naga de Azshara, lo cual llevó a perseguirlos hasta el Ojo de Azshara, donde ambas facciones acabaron con un gran elemental de mareas que custodiaba la Piedramar de Golganeth.

Habiendo conseguido el primer Pilar de la Creación, los campeones de ambas facciones se aventuraron hacia Altamontaña después de que llegara un mensaje de ayuda. El texto menciona que los tauren altamontaña fueron testigos oculares de la batalla en la Costa Quebrada, esto llevo a que se congregaran a las tribus de tauren y drogbar, pues el propio Ulan (alto jefe de los tauren) deseaba unir sus fuerzas con la Horda y la Alianza contra la Legión. El resultado ya lo sabemos, es tal y como sucede en el cómic. Al llegar a la zona montañosa, los campeones de la Horda y la Alianza se abren paso y luchan contra todos aquellos que se interpongan en su camino, de ese modo, sin embargo, Mayla, junto a los drogbar rebeldes y los campeones de la Horda llegan hasta el corazón del problema: Dargrul, quien se escondía en la Guarida de Neltharion, al cual los aventureros de la Horda incursionaron y derrotaron al drogbar, haciéndose con el Martillo de Khaz’goroth.

El siguiente objetivo de los campeones fue las tierras altas de Stormheim, donde la Horda y la Alianza tuvieron escaramuzas. Crónicas hace mención de la charla entre Sylvanas y el Carcelero, en donde Zovaal le entregó a la jefa de guerra de la Horda algunas val’kyr. En este mismo capítulo, se habla sobre Helya y el hecho de que ella sea aliada del Exiliado. Mientras que las facciones luchaban contra los enemigos de Azeroth, Sylvanas perseguía su propio objetivo (que era perpetuar a los Renegados) y Genn la seguía de cerca.

Respecto al Helheim, Crónicas señala que este es “el precipicio de las Tierras de las Sombras”, en este punto se encontró con Helya, quien estaba feliz de poder ayudar a otra aliada del Carcelero, especialmente porque en Sylvanas vio una oportunidad para poder vengarse de Odyn. Es por ello que la hechicera le entrega a la jefa de guerra la Jaula de almas. No se hace mención en ningún momento del supuesto pacto/acuerdo que ellas tenían, podría tratarse de un retcon o de una omisión.

La lucha entre Genn y Sylvannas ocurre tal y como vemos en el juego. Tras terminar esta pelea, Crónicas señala que Sylvanas en realidad no se sintió derrotada, todo lo que había sucedido, las profecías del Carcelero se habían cumplido, es decir, se había demostrado el gran poder de Zovaal y como este podría ayudarla a cumplir sus metas.

Los campeones se embarcan en los Salones del Valor, donde lograron conseguir el cuarto pilar de la creación tras derrotar a Skovald.

Tras haber obtenido la Égida de Aggramar, los héroes se dirigieron hacia Val’sharah donde la Lágrima de Elune aguardaba. Curiosamente, el texto señala que luego de derrotar a la Sombra de Xavius en la Arboleda Corazón Oscuro, algunos druidas (se entiende que son de la sede de clase) y Malfurion ayudaron a los campeones al adentrarse en la Pesadilla Esmeralda (banda).

Tras conseguir el último Pilar de la Creación, los campeones de Azeroth reciben noticias de actividad de la Legión en Val’sharah gracias los reportes enviados por los residentes de Bradensbrook. Gul’dan se adentró en Fuerte Torre Oscura, donde consiguió los últimos remanentes del alma de Illidan, esto para preparar el cuerpo del cazador de demonios para ser el avatar de Sargeras.

Luego de salir victoriosos de Fuerte Torre Oscura, con prisa los aventureros regresaron hacia Dalaran para informar que los planes de Gul’dan estaban por concretarse. Sin embargo, Khadgar les informó que un “misterioso objeto Lazoluz” (en palabras del propio libro) fue avistado cayendo cerca de Suramar.

La cadena de misiones del Corazón de la Luz se desarrollan tal cual, hasta el asedio de El Exodar, donde Crónicas nos señala que Velen, antes de confrontar por última vez a su hijo, súbitamente tuvo una visión de este (antes de entender que Rakeesh era su primogénito) en la cual se le mostró el momento en que nació.

Respecto a Khadgar y su teoría de que Elune era la creadora de los naaru primordiales, el libro señala algo similar, pero cambia la terminología, textualmente se señala: “(…) Xe’ra y Elune podrían compartir una conexión celestial”, esto debido a que con la Lágrima de Elune se pudo abrir el Corazón de la Luz. En la misma línea, cuando logramos comunicarnos con Xe’ra, el texto establece que el lugar a donde nos transportamos es el “crisol de toda la creación en la Gran Oscuridad del Más Allá”.

Según Crónicas, Turalyon era el líder de la Mano de Plata en tiempos de la Segunda Guerra. Esto puede ser una mala redacción de los autores o simplemente se trata de una equivocación, pues Turalyon si bien fue uno de los primeros paladines y fundadores de la orden, no era el líder de toda la agrupación.

Por otro lado, los cazadores de demonio lograron averiguar dónde estaba el alma de su maestro: lo resguardaba Helya en Helheim a pedido de Gul’dan. A través de Fauces de las Almas, los campeones de Azeroth ingresaron y llegaron a los dominios de Helya, donde lucharon contra ella, pero en último momento logró escapar. Odyn hizo un llamado a todos los campeones para retarlos a la Prueba del Valor, si demostraban que eran dignos de su bendición, se las concedería y podrían descender a Helheim. Logran terminar con Helya y resguardan el alma de Illidan en un prisma de alma.

El siguiente acontecimiento canónico en suceder es la rebelión de los caídos de la noche (la trama de Suramar en general), la cual, según deja entrever el libro, sucede de manera seguida, contrario a lo que sucedió en el juego, donde se desarrolló en diferentes parches.

La rebelión empezó a desarrollarse abiertamente, en el texto se señala que, en un acto de desesperación y crueldad, Elisande ordenó que se desplegaran a los demonios y a los natonocturnos que le eran leales en el Distrito El Creciente Menguante, donde, por órdenes de la gran magistrix, asesinaron a todo civil que estuviera cerca, lamentablemente pocos escaparon a la masacre. Con la rebelión ganando terreno, los campeones de las facciones ayudaron, donde la Horda se adentró en El Arco y la Alianza se encargó de la Corte de las Estrellas.

Tras adentrarse en el Bastión Nocturno, los héroes llegaron hasta Gul’dan, quien ya se hallaba encerrado en el Ojo de Aman’thul, desde donde estaba realizando el ritual. Es decir, haciendo una comparación con el juego, los campeones llegan cuando Gul’dan ya está en fase 2. Posteriormente, los acontecimientos suceden tal y como en el videojuego, incluso se describe cómo Illidan termina con Gul’dan (de la misma manera que él hizo con Varian, según el texto).

Respecto a la presencia de Anduin en la Costa Quebrada, donde encuentra Shalamayne, Crónicas confirma (por si no había quedado claro) que la visión de Varian es una otorgada por la Luz. Por otro lado, el texto omite completamente la presencia de Genn (otra vez: la omisión no constituye retcon).

El penúltimo acontecimiento en suceder cronológicamente es el viaje y campaña en Argus. Crónicas nos ofrece una definición exacta de lo que es Antorus, el Trono Ardiente: “(…) Era más que una fortaleza: también era un motor enorme, que recolectaba el poder del Alma Mundo para acelerar la reencarnación interminable de los demonios de la Legión Ardiente”. Es decir, era como una suerte de instalación titánica con un propósito retorcido (en contraste a lo que vemos en Azeroth).

Un pequeño detalle agregado es que, tras nuestro primer encuentro con el titán corrupto Aggramar, quien nos salva justo en último momento es Turalyon, quien activó la baliza de teletransporte.

Al incursionar en Antorus, la lucha se desarrolla tal y como en el videojuego hasta el punto en donde llegamos a la sala donde se encontraba el Aquelarre de Shivarras. Crónicas señala que, luego de derrotarlas, Magni se quedó con los Titanes para “reconfortar” al Panteón que estaba siendo objeto de tortura y corrupción. En la misma línea, el texto señala que la sala donde luchamos contra Aggramar es en realidad el “Trono del Panteón”, el cual es descrito como “el mismísimo lugar de la creación”. Otro cambio que se realiza son los acompañantes que ascienden hasta la instancia. En el videojuego vemos la presencia de Velen, Illidan, Romuul y Magni, sin embargo, Crónicas establece que los únicos en participar en la lucha son Velen, Illidan, Turalyon y Alleria, pues Magni se quedó atrás con los Titanes y Romuul no es mencionado.

Respecto al titán Argus, Crónicas señala que esta amenaza “no es como una que los campeones hayan tenido que lidiar antes”. Tras derrotarlo, se menciona que es el alma de este planeta quien rompe la Maquinaria de la Muerte. Argus (planeta) se salvó de no ser destrozado por el nacimiento del titán. Los krokul se dedicaron a cazar a todas las fuerzas de la Legión en este mundo, se propusieron la meta de arreglar lo que la Legión le había hecho a su mundo.

Canónicamente, el rayo que usan los Titanes para alejar a Sargeas de Azeroth es de energía arcana.  

Como último acontecimiento general de la expansión es el drenado de la corrupción de la Espada de Sargeras. Magni buscó guía, pero nadie se la pudo dar, respecto a qué hacer con el llanto del alma mundo. Lentamente, la espada corrompía Azeroth. Khadgar y Magni idearon un plan, llamaron a los mismos héroes que ayudaron en Argus, quienes fueron convocados por los líderes de la Horda y Alianza, incluyendo a los jefes de cada sede de clase. Es decir, canónicamente en aquel entonces los campeones de Azeroth ostentaron la jefatura de cada orden.

Calabozos conquistados por los aventureros

  • Ojo de Azshara – Ambas Facciones
  • Guarida de Neltharion – Horda
  • Salones del Valor – Ambas Facciones
  • Arboleda Corazón Oscuro – Ambas Facciones
  • Fuerte Torre Oscura – Ambas Facciones
  • Fauce de Almas – Ambas facciones
  • El Arco – Horda
  • Corte de las Estrellas – Alianza
  • Catedral de la Noche Eterna – Ambas Facciones
  • Trono del Triunvirato – Ambas Facciones

Bandas conquistadas por los aventureros

  • Pesadilla Esmeralda – Ambas Facciones
  • Prueba del Valor – Ambas Facciones
  • Bastión Nocturno – Ambas Facciones
  • Tumba de Sargeras – Ambas Facciones
  • Antorus, el Trono Ardiente – Ambas Facciones

BATTLE FOR AZEROTH

Año 33

Canónicamente, Battle for Azeroth comienza desde el hallazgo de la azerita que brota de la herida provocada por la Espada de Sargeras, los goblin de Gallywix comienzan con la explotación de dichos yacimientos, mientras que el IV:7 mantiene la vigilancia sobre estas acciones. El texto trae a recordatorio el hecho de que los goblin ya conocían la azerita desde tiempo atrás, en la Isla de Kezan.

Se mantienen las motivaciones de los líderes de las facciones para con la azerita: Sylvanas lo deseaba para propósitos bélicos, mientras que Anduin buscaba beneficios positivos para las personas, es por ello que encomendó a Mekkatorque la tarea de estudiar el mineral y buscar estos efectos beneficiosos.

Respecto al cómic de Magni, en el cual el Portavoz tenía recuerdos de Moira y su difunta esposa, el texto deja en claro que estos eran en realidad “visiones” mediante las cuales Azeroth estaba comunicándole a Magni sobre su fatídico futuro si no sanaban la herida.

Como pequeña curiosidad, Crónicas describe a Calia solamente como una no muerta, no le otorga una categoría especial o diferenciada, solo haciendo la mención de que ella fue resucitada con poderes sagrados.

Los trágicos eventos de La Reunión en Arathi, donde se reunieron no muertos y sus familiares vivos y lo acontecido en la Costa Abrupta (entendiéndose que el joven rey ve la decisión de retirada de Sylvanas como influyente en la muerte de Varian), según Crónicas, dejaron a Anduin con muy poca fe en Sylvanas.

Se hace mención a lo que se plasma en el cómic de las Tres Hermanas.

ADVERTENCIA: En este punto, la redacción de Crónicas se vuelve un poco confusa cuando habla de los campeones, en ciertos momentos habla en singular (solo un campeón), en otros momentos habla en plural (varios campeones), y en otros momentos no se deja en claro si se refiere a singular o plural. Trataremos de manejarlo lo mejor posible acorde al contexto que se presenta.

El texto confirma que canónicamente existe UN ÚNICO Corazón de Azeroth, el cual (según la redacción) lo porta un único campeón, no se especifica la especie o la facción, la propia Azeroth, mediante Magni, le comunica que con ese artefacto se podrá curar al Alma Mundo.

El siguiente acontecimiento tras la obtención del Corazón de Azeroth es la Guerra de las Espinas. En esta sección, Crónicas hace mención al trato entre Sylvanas y el Carcelero, así como el hecho de que la Maquinaria de la Muerte estaba rota luego de que el alma de Argus irrumpiera violentamente en La Arbitra. Este punto es mencionado porque Zovaal se empoderaba con las almas que fluyeran hacia Las Fauces, y la mejor manera de enviar muchísimas almas directo al Carcelero es provocando una guerra sangrienta. Crónicas establece que la real motivación de Sylvanas para comenzar la guerra era causar muertes para empoderar a Zovaal. 

No se desarrolla mucho la Guerra de las Espinas, omiten ciertas partes, pero lo que sí se menciona es el combate entre Sylvanas, Varok y Malfurion, así como la llegada de Tyrande en último momento y el hecho de que Susurraviento le perdonó la vida a Colmillosauro. En la misma línea, se confirma que los elfos de la noche supervivientes no solo llegaron a Ventormenta, también fueron evacuados hacia las Islas Bruma Azur, esto es importante porque confirman aquello que sucede en las misiones de seguidores.

Crónicas hace mención a los draenei forjaluz, elfos del vacío, natonocturnos y tauren altamontaña, pero es un apartado pequeño, no aporta novedades.

ADVERTENCIA: A partir de este punto, la cronología de hechos de la expansión va a cambiar sustancialmente lo que vemos en el videojuego. Hasta el momento, todos los acontecimientos que redactamos suceden en ese orden.

Según el texto, quienes llegan a Kul’tiras es una delegación de la Alianza, encabezada por Jaina y un embajador (se entiende que es uno de los campeones). Un pequeño cambio que se genera en la reunión entre la Alianza y la Lord Almirante de Kul’tiras es que, contrario a lo que se ve en la cinemática, es Katherine quien ordena a Priscila Aspafresno a hacer lo que ella quiera con Jaina.

Cuando Katherine asumió el liderazgo de Kul’tiras, las grandes casas nobiliarias comenzaron a dividirse. El texto señala que esto dejó al Almirantazgo en un estado precario, donde la corrupción y la piratería se volvían comunes, no se contaba con los recursos para combatirlas, sumado a ello, la flota kultirana llevaba meses perdida. Si la Alianza quería ganarse el favor de Kul’tiras, debía arreglar estos asuntos.

Como curiosidad, el nombre canónico del señor de la Casa Cantotormenta es Colm Cantotormenta.  

La primera zona por la cual el embajador comienza su campaña es Valle Cantotormenta, la cual finaliza con la derrota de Colm y el n’raqi Vol’zith, donde se descubre que Azshara estaba detrás de la corrupción de la Casa Catontormenta. El Valle estaba libre de la oscuridad, Cantotormenta renovó su juramento al Almirantazgo.

El siguiente punto al cual el embajador se dirigió fue Drustvar, donde ayudó a Lucille a lidiar con el Aquelarre de brujas y los drust. El texto señala que al enfrentarnos con Gorak Tul en la Mansión Tarjasenda, la estancia a la cual ingresamos es en realidad una parte de Thros. Curiosamente, Crónicas señala que al derrotarlo en este calabozo el drust “fue exiliado de regreso a Thros”, lo cual es curioso si consideramos que ya estaban en ese plano durante la pelea.

Tras liberar a Drustvar de las amenazas y haber refundado la Orden de las Ascuas, la Casa Tarjasenda jura lealtad al Almirantazgo. El siguiente punto al cual el embajador se dirigió fue a Canal de Tiragarde, donde el objetivo fue desvelar los planes de traición que orquestaba Priscila Aspafresno. En este punto, todo se desarrolla como en el videojuego hasta que Jaina se convierte en Lord Almirante de Kul’tiras y así la nación marítima se reincorpora a la Alianza.

El actuar de la Alianza en Kul’tiras no pasó desapercibido por parte de la Jefa de Guerra. Ella envió a los campeones de la Horda, a Nathanos y a Lilian Voss a Canal de Tiragarde, donde establecieron un fuerte que fungiría como base de operaciones. Necesitaban una guía para sus operaciones en el archipiélago, es por ello que asesinaron a la capitana Amalia Stone y la levantaron como no muerta. Posteriormente levantan a Thomas Zelling como no muerto, zarpando hacia el Gran Mar donde buscaron el cuerpo del capitán Valentine, el cual hallaron, pero también el cadáver de Derek Valiente. Posteriormente, se hicieron con el Cetro Abisal resguardado en el Monasterio Cantotormenta, en Boralus.

El siguiente acontecimiento en suceder es la captura de Talanji y Zul por parte de la Alianza bajo el pretexto de estar simpatizando con la Horda. Ambos miembros de la realeza se dirigían a Orgrimmar en busca de ayuda. Sylvanas envió a Nathanos, Rokhan, Thalyssra y a los mejores campeones que tienen la Horda. No se hace mención a la participación de Lasan Cuerno del Cielo, quien ayudó en el transporte con sus águilas (sin embargo, la omisión no constituye retcon). Tras llegar a Zandalar y ser recibidos por Rastkahan, de pronto el texto señala que el rey zandalari designó “al campeón que los acompañaba como Portavoz de la Horda”. Si al comienzo de la huida de Ventormenta se hablaba de una pluralidad de campeones de la Horda que acompañaban a los héroes, ahora se habla de UN ÚNICO campeón. Vaya redacción.

La primera amenaza contra la cual lidia el portavoz son los trols de sangre en Nazmir, donde se tejía una artimaña más grande: G’huun. Para liberarse, se debían romper los sellos que lo mantenían encarcelado. En esta misma línea, se menciona que Brann y un “grupo poderoso de campeones de la Alianza” llegó al pantano y estableció Fuerte Victoria, deseando reclutar a los trols de sangre. Los acontecimientos de la Horda se desarrollan tal y como en el juego. Posteriormente los héroes se desplazan a Vol’dun, donde los acontecimientos transcurren como en el videojuego, es en este punto donde se logra liberar a Mythrax. A continuación, el portavoz de la Horda se desplaza hacia Zuldazar, en donde Zul revela su traición, Mythrax rompe el último sello y Rastakhan es herido.  

Tras haber restaurado el orden tras la traición, ambas facciones coinciden en Uldir, luchando juntos lograron derrotar a las monstruosidades que se hallaban confinadas e incluso al mismo G’huun. Como gran dato que aporta el libro, para Brann, el que la Alianza ayudara a la Horda en estos tiempos de guerra le causó gran arrepentimiento, pues sabía que ahora Rastakhan y la Horda pondrían su esfuerzo nuevamente en la guerra y el otorgamiento de la Flota Dorada para la Horda estaba más cerca. A pesar de todo, esto lo hicieron por Azeroth. Canónicamente es Brann y los campeones de la Alianza los que convence a M.A.D.R.E de viajar hasta la Cámara del Corazón. La redacción de este capítulo sugiere que, si la Alianza no hubiera ayudado, probablemente la Horda en solitario no hubiera podido contener a la amenaza de G’huun.

Al llegar a la Cámara de Azeroth, M.A.D.R.E realiza un diagnóstico de todas las estructuras titánicas en el mundo. Magni insta a los campeones a seguir empoderando el Corazón de Azeroth. En este párrafo la redacción no es clara, no se especifica si los campeones son de la Alianza (considerando que canónicamente son ellos que convencen a M.A.D.R.E de ir a la Cámara) o de ambas facciones (esto es más probable); también está el hecho de que habla de CAMPEONES, siendo que al comienzo se señala que el Corazón de Azeroth se le otorgó a UN SOLO CAMPEÓN.

El siguiente acontecimiento en suceder es la inclusión del clan hierro negro a la Alianza. Crónicas confirma que EL FILÓN!! Es conquistado por este clan de enanos (ergo, de la Alianza), sin embargo, esto contradice al relato preludio de The War Within, el cual está enfocado en Gazlowe, en dicho relato se sugiere la idea de terminar con las operaciones en EL FILÓN!! Fue obra de los goblin y no de los hierro negro.

Por otro lado, sucede el escenario mag’har. Para Eitrigg, los incorruptos están en deuda con la Horda por «librarlos de la Horda de Hierro, los ogros y la Legión». En esta misión, quien acompaña a Eitrigg es SOLO UN CAMPEÓN de la Horda. Asimismo, se confirma (por si no era claro) que Yrel asesina a Grommash. El texto se asegura de darle un contexto trágico al señalar: «Cuando la Alta Exarca Yrel apareció en medio de la batalla, Grommash ordenó a los mag’har que se retiren, perdiendo la vida noblemente en una trágica batalla que lo enfrentó contra quien alguna vez fue su amiga».

El siguiente acontecimiento en suceder es la Batalla por Dazar’alor. Como pequeña nota, esta sección está muy bien detallada. El texto establece que durante la guerra la Alianza ya había establecido bases y avanzadas en toda la isla. Quien ideó el plan de destruir la Flota Dorada fue Mathias Shaw, usarían los ataques de la Alianza en diferentes lugares de Zandalar (especialmente en Nazmir) como distracción. Cuando la Alianza se infiltra en la Tesorería de los zandalari para recuperar el Cetro Abisal, quienes lo hacen canónicamente solamente son Mathias Shaw, Flynn Vientopropicio y UN CAMPEÓN de la Alianza. El texto señala que es la flota kultirana, comandada por Jaina, la que zarpó hacia Nazmir como primer punto, esto resulta curioso porque en la cinemática vemos barcos de la Alianza (no los barcos de guerra de Kul’tiras), además de la presencia de los grandes navíos kultiranos. Sin perjuicio de ello, Crónicas es claro al señalar que una parte de la flota se quedó en el archipiélago en caso de que los atacaran. Mekkatorque hace explotar los barcos de guerra zandalari y la invasión comienza, el objetivo real de la Alianza, según el texto, era capturar con vida a Rastakhan, su intención no era asesinarlo, sin embargo, el rey zandalari se negó, despotricó contra los invasores y tras ser imbuido por el poder de Bwomsamdi, no quedó de otra que luchar contra él, terminando por finiquitar con su vida (dando por canon la versión Alianza de la banda). Al haber cumplido con su cometido, la Alianza comienza a retirarse, Mekkatorque sufre un desperfecto y acaba en estasis, Jaina (según señala el texto) estaba gravemente herida, pero logró replegarse. Otro cambio que sufre lo que vemos en el videojuego, y que el propio texto señala textualmente, es que la Horda y los zandalari no logran perseguir a Jaina, pues la Flota Dorada estaba devastada tras el ataque, no pudieron perseguir a los barcos kultiranos. Crónicas apunta que esta fue una gran victoria militar para la Alianza, Mathias Shaw predice que la facción azul está a solo semanas de ganar la guerra; mientras tanto, durante el funeral de Rastakhan, Nathanos le informa a Sylvanas que la Alianza estaba ganando en cada frente que se luchaba. Talanji, ahora líder del imperio zandalari, le dice a Sylvanas que no tenían flota qué ofrecerle a cambio de la labor que realizaron en su ayuda, sin embargo, la jefa de guerra, con palabras falsas (según señala el propio texto, pues su interés era causar muerte) le asegura que “la Horda no abandona a sus aliados y tampoco entabla conversaciones con la facción que acaba de asesinar a uno de sus miembros”. Finalmente, el apartado de la Batalla por Dazar’alor termina con Sylvanas, Baine y a los mejores campeones de la Horda a bordo del barco insignia de la jefa de guerra, donde reanima el cadáver de Derek Valiente y explica que planea usarlo como una marioneta. Baine observa esto con horror, comenzando a cuestionar su lealtad para con Sylvanas. El texto deja muy en claro que aquel día de la batalla en la capital del imperio zandalari, muchas vidas de campeones de ambas facciones se perdieron.

Tras todos estos acontecimientos, los kultiranos formalmente se unen a la Alianza, elaborando un barco para Andyun Wrynn como señal de un fuerte vínculo; por otro lado, Talanji realiza las pruebas de los Loa para ser aceptada como soberana de los zandalari, al superar estas pruebas, se corona como legítima soberana del imperio. Posteriormente, la reina le deja en claro a Sylvanas que ella no se arrodilla ante nadie, evitando hacer el juramento de sangre, declarando que ambas deberán ser tratadas como iguales.

Año 34

Al siguiente año, la guerra continua. Esta vez comienza con las acciones de Tyrande, quien tras recibir el rechazo del rey Anduin al pedir refuerzos para reconquistar territorio élfico, este se las deniega. En este punto se hace una breve mención al frente de guerra en Arathi (el cual no ha sido mencionado hasta este momento), en general no le podía dar tropas a Tyrande por la cantidad de frentes activos en la guerra. Un campeón de la Alianza es quien refuerza a Susurravientos en su búsqueda de poder para convertirse en la guerrera nocturna. Como pequeño comentario, el texto señala que Delaryn y Sira con “celadoras oscuras”, lo cual es incorrecto parcialmente, esa definición solo calzaría con Sira, pues Delaryn es una forestal oscura.

Crónicas detalla cómo los elfos de la noche, apoyados por Genn y los gilneanos, recuperan Costaoscura. Desde el barco Espuma de la Luna se llevó a cabo la gran ofensiva de reconquista de las ruinas de Auberdine y de toda la zona. Tyrande, mientras llegaba y aseguraba Bashal’aran, despertó a los ancestros de la guerra. Genn, los gilneanos y Maiev terminaron por asegurar Bashal’aran, desde este antiguo asentamiento altonato establecieron una base de operaciones para atacar. Malfurion y Jarod, con apoyo de los ancestros y las celadoras capturaron Mina Lornesta y la Arboleda Cinérea. Posteriormente los elfos de la noche, conquistaron el Cruce Desolado, Ensenada Margris y el Almacén Fresno, todo sucedió rápidamente. Derrotaron al Magmaestro Estallamanija y su máquina de azerita, de esa manera reconquistaron Lor’danel, desde donde zarparon hacia la plataforma artificial goblin, en donde derrotan a Sira Guardaluna. De esa manera, logran reconquistar Costaoscura. El texto es claro al señalar que, a pesar de contar con el apoyo de Genn y la ayuda del campeón que la acompañó, las tensiones entre elfos de la noche y la Alianza se mantuvieron por un tiempo.

El siguiente capítulo está dedicado a Baine y su disyuntiva sobre los actos de Sylvanas para con Derek. Siguiendo el verdadero honor que representa a la Horda, el jefe tauren, junto a UN CAMEPÓN de la Horda liberan a Derek y lo entregan a Jaina, en este punto suceden los acontecimientos de la cinemática.

Azshara, quien ya estaba moviendo sus hilos durante la guerra, considera que es el momento ideal para golpear el tablero de ajedrez, esto después de que ambas facciones hayan quedado muy afectadas tras la Batalla por Dazar’alor. Es por ello que intensifica las incursiones naga en las costas de Kul’tiras y Zandalar para capturar prisioneros y sacrificarlos en honor a N’zoth, en una de estas incursiones en el Valle Cantotormenta, un grupo de héroes de la Horda recuperan Xal’athat, la cual comienza a susurrarle al campeón Horda que se la llevó consigo. El ente dentro de la daga le dijo que los naga estaban invocando una tormenta muy fuerte, la cual sería una gran amenaza para la isla si lograban cumplir su cometido. Para esto, el ente del Vacío le indicó al campeón Horda que debía obtener una serie de artefactos para detener el ritual: en Drustvar, recuperaron la Piedra del Vacío, y al asesinar a su portador, Xal’athat poseyó el cadáver, teniendo ahora una forma física. Los otros objetos eran el Tridente de los Océanos Profundos y la corona llamada Clamatormentas. Xal’athat se reunió con el campeón una vez se reunió estos objetos en el Crisol de las Tormentas, donde lo traicionó y lo ofreció a N’zoth como sacrificio a cambio de su libertad, el ente del Vacío se fue y el Dios Antiguo marcó al campeón con su maldición. El mundo del campeón se distorsionó, veía la maldición del Dios Antiguo por doquier, es por ello que buscando una cura se adentró en el Crisol de las Tormentas y derrotó a los dos entes del Vacío que ahí moraban, recuperó la daga (ahora sin el ente) y se la llevó a Sylvanas, quien vio esto como una oportunidad. Curiosamente, el texto señala que es gracias al campeón Horda que la poca oscuridad que quedaba en Valle Cantotormenta desapareció.

Lo que sigue a continuación son los acontecimientos de Mecalópolis, donde la única anotación que se puede hacer es que el autor señala que Monte Gazlowe era un “príncipe mercante” en tiempos de Battle for Azeroth, lo cual no es cierto, en aquel entonces Gallywix aún era el príncipe mercante.

La Alianza se entera que un pequeño grupo de barcos de la Horda zarpa desde Valle Cantotormenta hacia Zandalar, es por ello que se reúne a una flota (no la flota kultirana) y comienzan la persecución. En este punto, que marca la entrada frontal de Azshara en el tablero, podemos rescatar algunos puntos importantes. En primer lugar, se explica que los Pilares de la Creación siguen en Tumba de Sargeras, el libro señala que había poca defensa en la Tumba, por eso lograron robarse la Piedramar de Golganneth, con este artefacto es que el mar se abrió de par en par, los barcos de ambas facciones cayeron al suelo marino y el propio texto indica que la Alianza “sufrió el triple de pérdidas de vidas con relación a las pérdidas de la Horda”. En segundo lugar, Genn y Jaina para la Alianza; Lor’themar y Thalyssra para la Horda, los cuatro acordaron un cese al fuego para luchar contra la amenaza. Para cuando recuperaron la jabalina de Suramar, fueron a por la Piedramar. Genn y Lor’themar lucharon contra las fuerzas de naga que llegaban, Jaina y Thalyssra lucha contra Zharessa, quien era la campeona de Azshara que custodiaba la Piedramar, a quien derrotaron. La lucha se da de acuerdo a lo mostrado en el videojuego, incluyendo la incursión a la banda. Azshara tenía todo planeado para liberar a N’zoth, necesitaba el Corazón de Azeroth para hacerlo. El lugar donde lucharon era una construcción titánica llamada «La última Prisión», donde el Dios Antiguo estaba confinado. Tarde se dieron cuenta de la artimaña de la reina. N’zoth se liberó, pero estaba débil, por lo que tomó a la naga y se retiró hacia su trono de poder. Lamentablemente, el liberar a N’zoth consumió muchísima energía del Corazón de Azeroth, lo iban a necesitar ahora más que nunca para detener al Dios Antiguo, necesitarían tiempo (el cual ya no tenían) para volver a cargarlo.

Tras lidiar con Azshara, el libro nos regresa hacia Ventormenta. En este punto ocurre otro cambio a lo que vemos en el videojuego, se nos muestra a Anduin y Genn observando cómo llegaban cadáveres y heridos al puerto de la ciudad, esto corresponde a la cinemática CGI (que supuestamente ocurría luego de la Batalla por Lordaeron). Anduin desciende a las Mazmorras de Ventormenta y libera a Varok luego de charlar con él. El orco llega hasta el Pantano de las Penas, donde le dan el alcance un campeón Horda, Zekhan y un forestal oscuro de Sylvanas. El joven trol y el campeón deciden seguir a Varok, pero el forestal oscuro estaba decidido en terminar su trabajo, es derrotado por los rebeldes, pero logra a escapar, siendo él quien informa a Sylvanas sobre este hecho. Colmillosauro viaja hasta Nagrand para buscar a Thrall. El ex jefe de guerra NO APOYABA la idea de que Sylvanas sea jefa de guerra, tampoco podía apoyarla públicamente, por lo que se retiró hacia Nagrand durante Legión, además de que se señala que en la Costa Abrupta fue gravemente herido. Cuando sucede el intento de asesinato, Thrall increpa a Varok, pero Colmillosauro le dice que en realidad él estaba siguiendo al asesino. Un pequeño detalle es que el hacha de Thrall se llama Dra’gora, “El honor de Draenor”.

Sylvanas encarcela a Baine tras enterarse de que él y Thomas ayudaron a Derek, esto lo hizo en un acto público frente a los demás jefes. Baine es encerrado en El Búnker, en este lapso de tiempo los propios campeones de la Horda se cuestionaban su lealtad hacia Sylvanas, el texto señala que incluso algunos miembros de la Horda que eran leales a la jefa de guerra, tras hablar con Lor’themar, entendieron que ejecutar a Baine solo dañaría y dividiría (más) a la Horda, por lo que ayudar al jefe tauren “no era traición, sino proteger a su facción”.  Mathias Shaw informó esta situación a Anduin, quien envió al maestro de espías y a los campeones de la Alianza, junto a Jaina que se ofreció voluntariamente, con el objetivo de liberar a Baine. Ninguna de las facciones sabía de las intenciones de los otros, por el lado de la Horda, Colmillosauro y Thrall lideraban el rescate, grande fue la sorpresa cuando se toparon con sus pares Alianza. Thrall y Jaina, luego de años, se reencontraron. Sylvanas ordenó al magister Hathorel que vigilara al prisionero, pues intuía que algo así sucedería, este elfo de sangre clamó venganza por los atracasol y la violencia que sufrieron por parte de Jaina. Al final, lograron escapar gracias a un hechizo de teletransportación de Jaina que los llevó a Cima de Trueno. Los acontecimientos de la cinemática ocurren tal y como lo vemos.

Un error identificado en el texto es que se señala que la reunión entre los rebeldes y la Alianza se realizó en el Pantano de las Penas (Reinos del Este), lo cual no tiene sentido porque, en primer lugar, en la cinemática se aprecia claramente que está en Marjal Revolcafango y, en segundo lugar, movilizar a las tropas a Reinos del Este sería un despropósito. Habiendo acordado esta alianza entre ambos, llegó el momento de asaltar Orgrimmar. Las tropas se desplazaron por Durotar hasta llegar a las puertas de la capital, el asedio es tal cual lo vemos en el videojuego. Se confirma que Sylvanas emplea los poderes con los que la dotó el Carcelero para matar a Varok, posteriormente se le rinde homenaje al interior de Orgrimmar, otra adición es que confirman que el cuerpo de Varok fue llevado hacia Nagrand, donde fue enterrado junto a sus ancestros. Lor’themar envió a sus forestales para rastrear a Sylvanas (quien había huido hacia Corona de Hielo) y la Alianza tenía al IV:7 buscando.

Ahora que la amenaza de N’zoth era el último problema, las facciones volcaron sus esfuerzos para combatirlo. El texto señala que hubo una reunión entre líderes Horda y Alianza para compaginar información de inteligencia para saber dónde estaba N’zoth. Los acontecimientos se dan tal y como transcurre en el videojuego, con los campeones viajando a Pandaria y Uldum para usar las maquinarias para luchar y acabar con el Dios Antiguo.

En este intermedio, los mecagnomos y los vulpera se incorporan a la Alianza y a la Horda, respectivamente.

Una vez están listos, los azerothianos se adentran en Ny’alotha, Ciudad del Despertar. El propio texto señala que este lugar “es difícil de determinar, si es que la Ciudad del Despertar está materializada físicamente en algún lugar del mundo o simplemente es una de las pesadillas del Dios Antiguo, con el objetivo de reescribir la realidad”. Curiosamente, cuando hablan del capítulo dedicado a esta banda, el autor menciona al primer jefe de esta banda, el cual es la sombra de Wrathion, seguidamente incluye a la Ventormenta de las Visiones Horríficas (las cuales están separadas de la banda, se supone). Los campeones, con la ayuda de Wrathion, se abren paso por todo ese reino de pesadilla hasta que llegan frente al mismísimo N’zoth, donde terminan con su existencia usando el poder del Corazón de Azeroth y de las forjas titánicas, el propio libro señala que “Por primera vez en mucho tiempo, Azeroth está libre de las criaturas de la oscuridad y su influencia corruptora (…) el Alma Mundo seguía herida, pero ahora gozaba de más paz de la que quizá nunca tuvo antes”.

La firma del armisticio fue el último gran acontecimiento de este período. Muchos estuvieron felices, pero muchos otros no estaban conformes con esto, especialmente Tyrande, quien dejó la reunión donde se anunció el armisticio. “Este tratado hizo pocas exigencias a la Horda, no se insistió en que la Horda renunciara a ninguno de los territorios que habían ocupado antes de la guerra, ni la Horda estaba obligada a proporcionar ninguna información sobre dónde podría estar Sylvanas (…)«. Mientras tanto, en Orgrimmar acordaron que el poder no podía recaer en un único personaje, por lo que decidieron instaurar el Concilio de la Horda, donde las decisiones se tomarían en grupo. De ese modo, la Cuarta Guerra llegó oficialmente a su final, Sylvanas seguía prófuga, pero ahora la paz se avizoraba para las facciones, luego de tanta muerte y destrucción, la calma llegaba al mundo. Pero no por mucho.

Mazmorras conquistadas por los aventureros

  • Santuario de las Tormentas – Alianza
  • Mansión Tarjasenda – Alianza
  • Puerto Libre – Alianza
  • Asedio de Boralus – Alianza
  • Tol Dagor – Alianza
  • Templo de Sethraliss – Horda
  • Atal’Dazar – Horda
  • Descanso de los Reyes – Horda
  • Mecalopolis – Ambas Facciones

Bandas conquistadas por los aventureros

  • Crisol de las Tormentas – Horda
  • Uldir – Ambas Facciones
  • Batalla por Dazar’alor – Ambas Facciones (Alianza asesina a Rastakhan)
  • Palacio Eterno – Ambas Facciones
  • Ny’alotha, la Ciudad del Despertar – Ambas Facciones

SHADOWLANDS (Año 35)

ADVERTENCIA: A diferencia de las expansiones previamente analizadas, Shadowlands no presenta cambios sustanciales, solo elementos muy puntuales que no afectan enormemente la trama que vemos en los videojuegos (a diferencia de Battle for Azeroth), por lo que seremos muy sucintos al explicar ciertas tramas.

Shadowlands comienza canónicamente con los acontecimientos de la novela “Las Sombras se Alzan”, la cual desarrolla los esfuerzos de las facciones para cazar a Sylvanas, pero se presentan las siguientes subtramas: a) El intento de asesinato de Talanji, b) la misión de Alleria y Turalyon, c) la relación entre los leales a Sylvanas y el intento de asesinato de la reina. El texto no aporta algún cambio advertido a la novela.

Crónicas nos recuerda que, tal y como se estableció en el nuevo trasfondo de Crónicas, el Carcelero estuvo detrás de la creación del Yelmo de la Dominación y Agonía de Escarcha (ambas con Magia de Dominación), así como del propio Rey Exánime y la Plaga.

Mientras se desarrolla la conspiración contra la reina en Zandalar, Sylvanas viaja a Ciudadela de Corona de Hielo, donde, según el texto, apoyada por los poderes del Carcelero, derrota a los esbirros no muertos de Bolvar, siendo el propio Rey Exánime víctima del alma en pena, quien destroza el Yelmo. Un pequeño agregado a esto es que, cuando Sylvanas rompió el Yelmo, se desató una gran explosión, el cielo sobre la Ciudadela se resquebrajó, esto se sintió en todo el mundo.

Seguidamente, Crónicas nos explica qué son los Primeros, los Eternos y los Reinos de la muerte. La descripción de los Primeros que proporciona el texto es interesante, es por ello que el fragmento siguiente es tal y como el autor lo redacta:

Aunque este tomo expuso previamente la creación del universo físico, el Panteón de la Muerte creía de otra manera. El mito había echado raíces en las Tierras de las Sombras, centrado en un grupo de seres misteriosos y enigmáticos conocidos como los Primeros. Su número varía según la perspectiva, pero los Eternos creían que eran seis: Luz, Sombra, Orden, Desorden, Vida y Muerte. Algunos creían en un séptimo poder, pero su naturaleza no estaba clara. Estos Primeros existieron en constante conflicto. Uno contra otro, hasta que la oposición se convirtió en equilibrio, y la batalla en creación. Se formó el diseño, se dibujó el patrón y cada uno dio algo de sí mismo a esta manifestación. Estas interacciones dieron origen a «niños» de su especie, que existían de manera similar, tanto en armonía como en discordia. Dentro de este mito, los habitantes de las Tierras de las Sombras creían que cada criatura sensible en el universo surgía de los patrones originales creados por estos Primeros. La creencia sostiene que estos seres crearon el Panteón Titán, los Dioses Antiguos, los naaru. Supuestamente formaban parte del reino de los vivos y también de los muertos -las Tierras de las Sombras- y su panteón, Los Eternos. Los Eternos gobiernan las Tierras de las Sombras en estricta adherencia a estos mitos.

En este punto viene nuestro análisis: En primer lugar, el texto hace la precisión de que la cosmología presentada en Crónicas I está referida al universo físico y que la perspectiva del Panteón de la Muerte era otra. El texto trata esta otra perspectiva como un “mito”, no como una verdad o un punto de vista que toma especial relevancia dentro del trasfondo de Warcraft. Esto es positivo porque, a raíz de las nefastas declaraciones respecto a la veracidad de la cosmología planteada en Crónicas I, el presente tomo lo que hace es dejar en claro que el trasfondo y la construcción del universo de esta franquicia se realiza guiándose por la cosmología que todos conocemos, tanto así que el mismo libro vuelve a presentarnos la misma representación artística de la composición del universo conocido, solo haciendo cambios en la esfera de la Muerte, donde coloca a “Los Eternos” en vez de la generalidad de “no muerte”. Es por ello que tratan como un mito que se circunscribe únicamente al plano de la Muerte. En segundo lugar, el texto señala que el constante conflicto, la oposición y la batalla entre ellos generó balance y creación, esto hace pensar en que estos Primeros eran seis “seres materiales” que luchaban entre sí, y que producto de esta lucha se crearon los famosos “patrones”, a estos, cada Primero “otorgó una parte de sí mismo”, es a partir de esto que nacieron otras entidades menores que, al igual que sus creadores, vivieron entre discordia y armonía. Esta descripción que habla sobre peleas y creaciones, nos recuerda mucho a cómo se originó la Gran Oscuridad del Más Allá (el universo físico): cuando la Luz y la Oscuridad chocaron entre sí (no se habla de seres, sino de fuerzas inmateriales) crearon el universo. La diferencia es que, en el Reino de la Muerte, a las fuerzas cosmológicas las dotan de una materialidad, los convierten en seres, en entidades que luchan entre sí y que producto de esta lucha nacen “patrones”. Personalmente, creemos que en realidad estos “seres” no son más que las seis fuerzas cosmológicas que existen (y el Espíritu, pero en esta mitología no se da fe de su verdadera existencia). En tercer lugar, se reafirma el hecho de que los Eternos creen fielmente en estos mitos e imponen a sus súbditos esta visión, no permitiendo que se contravenga contra esto.

Ahora, con respecto a Zovaal, la importancia del libro radica en que deja un poco más claro las motivaciones del Carcelero, esto en el juego era un poco difícil porque con cada nueva actualización se conseguía una pieza más para entender los planes que él tenía. Es por ello que compartiremos el fragmento exacto de lo que el autor redacta sobre él:

Como el Árbitro, Zovaal diligentemente evaluaba y consignaba a cada espíritu un apropiado más allá. Como parte de su deber, él era testigo de cada experiencia que el alma experimentaba en vida. Mientras cumplía con esta tarea, él adquirió mucho conocimiento sobre el universo físico y los mortales. Sin embargo, cuanto más aprendía Zovaal, más miedo tenía. Previó la infinidad de la creación en peligro por un poder invisible y se convenció de que las fuerzas de la Muerte, tal como existían ahora (fracturados), no estarían lo suficientemente preparados para enfrentarlo. Llevó estos conocimientos a los otros Eternos, pero no estuvieron de acuerdo. Si tal amenaza existía, esperaban que sus deidades -los Primeros- ya hubieran formado toda la creación, incluida la Muerte, de tal manera que pudieran contrarrestarla. Incluso ante su negativa, Zovaal permaneció decidido: si sus compañeros Eternos no lo ayudaban, procedería sin ellos. Se encargaría de destruir las Tierras de las Sombras en su estado actual y las forjaría de nuevo, fuertes y unificados para rehacer la realidad. Sin embargo, el Carcelero requería de los conocimientos de los Primeros y sus técnicas. El Panteón de la Muerte hacía mucho que había asegurado esta información sagrada en el Sepulcro de los Primeros, para protegerla de malas intenciones. Cinco cerraduras mágicas impedían la entrada a la cámara, y cada gobernante tenía un sigilo, los cuales funcionaban como llave de una de esas cerraduras. Zovaal tenía una llave, pero necesitaba las que tenían sus compañeros Eternos. Como el más fuerte entre ellos, Zovaal creía que podía dominar a los otros cuatro y arrebatarles las llaves. No previó que se unirían contra él, debilitándolo lo suficiente para que pudiera ser sometido. El Primus, gobernante de Maldraxus, forjó cadenas para él en un nuevo tipo de magia: magia de dominación que garantizaría que Zovaal nunca se libere. Como parte del encarcelamiento de Zovaal, los Eternos le quitaron el título de Árbitro, junto con su sigilo e incluso su esencia, y lo condenaron a supervisar las Fauces por toda la eternidad. El Árbitro ahora se había convertido en el Carcelero. Con Zovaal en las Fauces, el Panteón de la Muerte usó su esencia para impulsar a una Árbitra mecánica, una que no podía verse tan afectada por los asuntos de las almas que ella juzgaba. El sufrimiento interminable de las almas en las Fauces no hizo más que endurecer la resolución del Carcelero, que decidió rehacer no solo las Tierras de las Sombras, sino todo el cosmos, unificar la realidad bajo el dominio de la Muerte.

Hemos resaltado en negrita tres palabras, primero, “experimentaba”, el término en inglés que usaron para esta fue “undergone”, el cual es el acto de experimentar algo típicamente desagradable, algo negativo, es decir, que cuando apreciaba las vivencias de los mortales él se enfocaba mucho en los hechos negativos. El segundo término resaltado es “previó”, el término usado en inglés es “foresaw”, el cual es empleado para describir el acto de prever una situación sin la certeza de que esta pueda suceder. En palabras resumidas: la motivación de Zovaal nació de una creencia que él mismo generó y lo tomó por real, tanto así que llevó a orquestar el plan que todos conocemos. Básicamente, le dio ansiedad. El último clavo en el ataúd fue que, durante su encarcelamiento, los planes de Zovaal no solo se limitaron en rehacer los Reinos de la Muerte, sino también la propia realidad.

Tras esta explicación, se nos comenta el resultado de haber destrozado el Yelmo de la Dominación: los no muertos estaban campando por todo el mundo, se hace hincapié en que la amenaza no solo fue en las ciudades, también en diferentes asentamientos, ciudades y pueblos en los continentes. Esto es criticable, porque es extraño e imposible que a través de todo el mundo pueda haber presencia de los no muertos (Pandaria, Islas Quebradas, Islas Dragón, etc). Durante este caos, abducen a algunos líderes de cada facción: Baine, Anduin, Thrall y Jaina. Con Tyrande no hubo suerte, ella misma despachó a los jurafauces.

El texto señala que la Arbitra no estaba programada para juzgar almas mundo, solamente podía decidir respecto a las almas de los mortales. Argus es quien termina por romper a esta maquinaria, al respecto, se explica que los nathrezim (que servían a Zovaal) imbuyeron al titán con Magia de la Muerte y por ello su alma fue hacia las Tierras de las Sombras.

Posteriormente, sucede la introducción de Shadowlands: la reunión en Ciudadela de Corona de Hielo, donde se abre un portal hacia las Tierras de las Sombras (con el poder de los trozos del Yelmo). Llegan a Las Fauces y ocurre todo el escape. En este punto, el propio texto señala que el viaje entre ambos planos no era para nada fácil, no cualquiera podía hacerlo.

Al encontrar la piedra de camino en Las Fauces, la presencia de los campeones activa este artefacto, llevándolos a Oribos, donde son interceptados por los guardias y los habitantes. En este punto es donde se les bautiza como los “caminafauces”.

Los acontecimientos que siguen son tal y como en el videojuego. Los campeones viajan primero a Bastión, luego a Maldraxxus (donde descienden a Las Fauces para rescatar a Alexandros Mograine y conocen a Ve’nari), posteriormente se trasladan a Ardenweald y finalmente a Revendreth, ayudando a los rebeldes. Habiendo conocido las problemáticas en cada uno de los principales más allá, los campeones eligen un Pacto al cual unirse. En este punto medio, los campeones junto a Shandris viajan a las Fauces para buscar a Tyrande (quien estaba perdida desde que saltó desde la Ciudadela al portal).

El primer escenario canónico en suceder es la campaña de los noctifeéricos, la cual envuelve al problema de los drust. Seguidamente, se encargaron de lidiar con Mueh’zala en El Otro Lado.

Seguidamente, se desarrolla la campaña kyriana, la cual está relacionada al ascenso de Kelia y el ataque de los juramentados liderados por Devos, a quien los héroes derrotan en Torres de Ascensión. También está relacionado a que Lysonia sucede a Devos y su caída.

Luego de su intento de golpe contra Denathrius, los rebeldes venthyr reunieron a los héroes de Azeroth (adscritos a los demás Pactos y al propio) y asaltaron Castillo de Nathria, donde derrotaron a los sirvientes del Eterno y lograron vencer a este último. Remornia protegió a su señor al absorber su esencia, al tratar de huir los rebeldes la capturaron y la llevaron a la cima del Torreón del Alba, donde la Luz de la naaru Z’rali (a quien habían rescatado de Profundidades Sanguíneas) mantuvo cautiva a la espada.

Habiendo lidiado con la amenaza del señor, el siguiente paso para Renathal fue reunir a los campeones que se unieron a los venthyr, se lleva a cabo toda la trama de la creación de la Corona de los Cosechadores.

Finalmente, los necroseñores llevaron a cabo su revancha contra la Casa de los Constructos, es por ello que los kyrian apoyaron en la lucha, pues los propios enemigos usaban los cadáveres de los kyrian (e incluso estando vivos), asimismo Alexandros viaja a Bastión y confronta sus pesares y responde a la pregunta: ¿Por qué él no acabó en este paraíso elíseo? En la sucesión de los hechos, los campeones necroseñores se reunió con Kael’thas Caminante del Sol y descubrieron una terrible verdad: Kel’thuzad estaba detrás del mando de la Casa de los Rituales. De regreso en Maldraxxus, se hicieron cargo de Kel’thuzad y su manipulación sobre la Casa de los Rituales, retornando el poder a la margravina Sin’dane.

Mientras estaban ayudando a cada uno de los Pactos, los héroes descendían a las Fauces y recuperaban almas. En estos viajes los campeones lograron conocer el paradero de Baine y lo rescataron, llevándolo a Oribos. Siendo ayudados por Ve’nari ingresan a Torghast, donde conocen al Forjador de Runas, quien les comenta la manera en que pueden ayudar a liberarlo. Tiempo después, tras haber empoderado a los Pactos y haber lidiado con otras amenazas en cada más allá, Bolvar llama a los campeones con la finalidad de rescatar, ahora sí, a los demás líderes que se hallaban cautivos en los dominios del Carcelero. Primero rescatan a Jaina y la llevan a Oribos, en una segunda redada rescatan a Thrall y lo llevan a la Ciudad Eterna. Por otro lado, Anduin se niega a seguir el plan del Carcelero y colaborar (Sylvanas trató de convencerlo por las buenas). Bolvar tuvo visiones dolorosas de las Fauces, donde podía apreciar cómo se estaba forjando una nueva espada rúnica, esta era Shalamayne, la cual estaba siendo imbuida con poder de Dominación, convirtiéndola en la Agonía de Reyes. Anduin entiende el porqué detrás de Sylvanas tratando de convencerla por las buenas: Arthas no le dio esa oportunidad.  El Carcelero se dio cuenta de que Bolvar estaba espiándolos, por lo que intentó controlar la mente del ex Rey Exánime, pero las palabras de aliento de los campeones lograron impedirlo.

En algún momento, Anduin es obligado a portar la Agonía de Reyes. Controlado por Zovaal, es enviado a Bastión, donde solicita una audiencia con la Arconte. Sin embargo, Kyrestia ya había sentido la corrupción de Zovaal, le pidió que liberara a Anduin pero la tragedia de suscitó: Anduin atacó a la Eterna, clavando su espada maldita en el pecho de la Arconte, robando el sigilo que le correspondió custodiar. Habiendo sido avisados de este hecho, Bolvar y los campeones viajaron hacia Ardenweald para evitar que se roben otro sigilo. Al llegar, la batalla por el Corazón del Bosque había comenzado. Los jurafauces y esbirros de las Fauces atacaban. En otro rincón, Tyrande luchaba contra Sylvanas en un duelo a muerte. Los poderes de guerrera nocturna le comenzaron a pasar factura, Ysera llegó en el momento justo para evitar que Sylvanas pudiera terminar con Tyrande. Bolvar y los campeones llegaron al Corazón del Bosque, solo para ver que Anduin, empleando Agonía de Reyes, se llevaba otro sigilo.

Mientras tanto, en las Fauces los campeones ayudan a Ve’nari a probar un artefacto. Durante esto, se topan con Danica, una de las val’kyr de Odyn que estaba enjaulada, Helya la estaba usando para empoderar a las nueve val’kyr de Sylvanas. Los héroes liberan a Danica y la llevan de regreso a Salones del Valor, sin embargo, antes de marcharse son testigos de cómo estaban usando otra val’kyr con el mismo propósito, Helya le manda entonces un mensaje a Odyn. El ex Primer Designado se encoleriza ante el mensaje de Helya, les confiesa a los campeones que su ojo estaba en posesión del Carcelero, él hizo un trato hace muchísimo tiempo con Mueh’zala para poder ver más allá del velo. El Carcelero empleaba el Ojo de Odyn para vigilar su reino. Odyn manda de regreso a las Fauces a los aliados y a Danica, luchan contra el Ojo (con la ayuda de Ve’nari) y logran derrotarlo, pero antes de acabar con este, huye.

Después, los aventureros se adentran en Tazavesh por pedido de Al’dalil, donde conocen las maravillas del Mercado Velado (ubicado en el Entremedio) y derrotan a sus habitantes y a la líder: So’leah.  

El único que sabía de la existencia y ubicación de Korthia era el Primus, a pesar de que Zovaal lo torturó para poder obtener información al respecto, no lo logró. Con los eones, acumulando poder y anima en las Fauces, el poderío de Zovaal fue el suficiente para localizar Korthia, la cual atrajo desde el Entremedio hasta las Tierras de las Sombras, usando sus Cadenas de Dominación. Los campeones, por órdenes de Tal-Inara (la voz de la Arbitra) se aventuraron en la Ciudad de los Secretos, donde lucharon contra las fuerzas del Carcelero. Es en la Bóveda de los Secretos que el Primus escondió su sigilo, Bolvar y los campeones lo obtienen y lo llevan hacia Torghast (aprovechando que las fuerzas del Carcelero estaban en Korthia), pues reconocen que el sigilo estaba imbuido en un tipo de magia que quizá el Tallador de Runas conocía. Al presentarlo ante este ser, el Primus recobra fuerzas y su memoria, renaciendo. Zovaal al percatarse de esto se apersona, acompañado por Anduin y sus jurafauces, comenzando una lucha entre ambos Eternos y los demás presentes, la cual termina con Anduin llevándose el sigilo.

Oribos era un “pequeño reino pobremente defendido”, es por ello que Bolvar decidió que se ejecute otro ataque a Las Fauces antes de que el Carcelero atacara primero. Esta vez incursionaron en el Santuario de la Dominación, el corazón del reino de tortura. Primero acabaron con el Tarragrue y el Ojo del Carcelero, posteriormente confrontaron a Las Nueve, posteriormente lucharon contra Desgarrador de Almas Dormazain, quien estaba atormentando al alma de Garrosh Grito Infernal, quien se libera y en un último ataque destruye su propia existencia y la de su torturador, dejando atrás solo una pila de cenizas. Posteriormente, lidian con Kel’thuzad, Roh-Kalo y el Guardián de los Primeros. La siguiente víctima fue los remanentes de Ner’zhul (a quien el Carcelero le destinó una tortura eterna por fallarle), superándolo se dirigieron hacia la cima donde aguardaba Sylvanas. El Carcelero aprovechó este tiempo y haciendo uso de sus cadenas estas se engarzaron en Oribos, donde los héroes viajaron con un portal de Jaina para detenerlo, pero ya era muy tarde: Zovaal había conseguido el último sigilo, con el cual abrió un portal hacia Zereth Morthis. Sylvanas entonces escuchó el plan del Carcelero (reforjar todo el universo), ella no deseaba esto, ella no serviría a nadie, es por ello que disparó una flecha contra Zovaal pero esto fue en vano. Ya no importaba si ella lo traicionaba, sin embargo, en un acto de “amabilidad” por haberle ayudado todos estos años, el Carcelero le otorgó un regalo a Sylvanas: la pieza de su alma que Agonía de Escarcha había robado. Sylvanas nunca reparó en que había estado viviendo más de una década sin una parte de su alma, el fragmento que el Carcelero le devolvió la dejó en shock, cayendo inconsciente.

Tras este incidente, en Ardenweald la Reina del Invierno y los campeones estaba tratando de salvar la vida de Tyrande Susurravientos, la cual no podía contener más el poder de la guerrera nocturna. La Reina, al reconocer el poder de Elune en Tyrande, se comunicó con la deidad a través de la sacerdotisa. La Eterna le reclamó a Elune por dejarla en Ardenweald y no ayudarla a pesar de que le pidió ayuda, pues se estaba viviendo una sequía de ánima. Elune respondió que en realidad sí le envió apoyo: las almas de todos los kaldorei muertos en la Quema de Teldrassil. Lamentablemente estas almas estaban cayendo directamente hacia Las Fauces, esto no era culpa de Elune, por lo que no podía culparla. Debido a la gran tristeza al conocer esta verdad, el avatar de la diosa dejó caer una lágrima (que era de Elune). Las hermanas entonces se reconciliaron.

El Primus tenía el poder y los conocimientos para reforjar los sigilos. Para ello, cada Pacto debía buscar la manera de lograr este objetivo. Tras derrotar a Helya y a Vyraz a manos de los necroseñores, el Primus pudo reforjar el sigilo de Maldraxxus, cuyas Casas ahora estaban unificadas. Los venthyr persiguen y purgan a los nathrezim infiltrados, logran conseguir la lealtad de la Piedramadre y con este el último de los medallones con el cual forjan un nuevo sigilo. Por otro lado, los kyrianos aceptan de nuevo a los abjurantes y reforjan su sigilo. Los noctiféericos infunden de anima el Corazón del Bosque, donde forjan un nuevo sigilo.

Mientras incursionaban en Korthia, los campeones descubrieron la presencia de señores del terror, estos estaban bajo las órdenes de Denathrius (quien los había creado y estuvieron detrás de la desgracia de la Árbitra). Para obtener respuestas, los campeones se dirigieron hacia Revendreth, donde, para su sorpresa, los nathrezim comenzaron operaciones para liberar a su señor. A pesar de haber lidiado con esta amenaza y capturar a Mal’ganis (quien luego escapó), los señores del terror lograron su objetivo: liberaron a Remornia y huyeron con rumbo desconocido.

El Primus convocó a todos los campeones a Oribos, mientras resolvían el problema de los señores del terror, el Eterno había forjado un nuevo sigilo para la Árbitra. Reuniendo todos los sigilos, se pudo configurar la llave que abrió un portal hacia Zereth Mortis. Este último era el taller de los propios Primeros, desde donde, según los mitos, crearon muchos más allá. El Primus sugirió enviar primero un pequeño grupo de campeones que serían acompañados por Pelagos. Al llegar, las fuerzas del Carcelero atacaron a los aliados, en este nuevo lugar conocieron a Firim, a quien ayudaron y a cambio este los guio hasta Refugio, donde contaron con la ayuda de los Iluminados, una facción de negociantes que habitaban en Zereth Mortis. Sería desde este lugar donde las fuerzas aliadas atacarían a los enemigos. Tras encontrar y aperturar una piedra de camino, los refuerzos llegaron. Tras batallar contra los jurafauces y criaturas de Las Fauces, antes de poder detener a Anduin (quien había corrompido a un oráculo llamado Dausegne), el Carcelero apareció y ordenó a su reciente adquisición que abriera el camino hacia el Sepulcro de los Primeros, esto transportó a los enemigos hacia el lugar deseado, dejando atrás a los héroes de Azeroth, quienes ahora debían buscar una alternativa para cruzar.

Mientras tanto, Uther llama a los héroes para tratar el tema de Sylvanas (quien aun estaba desmayada). Debido a que, al igual que él logró la redención entre los kyrianos, Sylvanas merecía también ayuda, además, Bolvar apuntó a que ella podría ayudarlos en la lucha contra el Carcelero, después de todo ella sabía el plan del enemigo. Tras ayudarla, se une a nosotros.

Con la ayuda del Antiguo Ara, se construyó un traslocador entre Zereth Mortis y el Sepulcro de los Primeros. Al cruzar hacia la isla flotante, Sylvanas se encuentra con los héroes y les dice que Anduin era la clave para detener a Zovaal, ella creía que era posible liberar a Anduin de la Dominación. Es por ello que, en una primera incursión, los héroes se adentraron en este antiguo lugar, ahí derrotaron al Guardian Vigilante, Skolex, Dausegne, Lihuvim y al Panteón de los Eternos (en ese orden). Confrontan a Anduin y lo liberan. Se menciona que se usó el último fragmento del alma de Arthas para reforjar Shalamayne y convertirla en Agonía de Reyes. De esa manera, el último remanente de Arthas Menethil se extingue. Bolvar, Darion, Sylvanas y Anduin prestan sus «memorias de resistencia a la Dominación» y junto al poder del Primus forjan la Corona de las Voluntades.

Para atender el problema del juicio de las almas, se necesitaba un nuevo Árbitro, las almas seguían siendo enviadas a Las Fauces. Para eso, el campeón y Pelagos, apoyados por la oráculo Saezurah encuentran un receptáculo, pero las fuerzas del Carcelero los encuentran mientras realizaban el ritual para empoderar el receptáculo. En este ritual incluso se logra invocar el alma del titán Argus, pero estas dificultades se ven superadas por los campeones. Pelagos se ofrece voluntariamente para emplear su propia alma para el ritual, esto lo llevó a convertirlo en el nuevo Árbitro. Saezurah aceptó a Pelagos porque su alma era noble, de ahora en adelante aquel que juzgará el alma de los muertos no solamente tendrá conocimiento absoluto de las vivencias de esta, también tendrá compasión al momento de asignarle un más allá.

El momento había llegado. Los héroes se aventuraron una vez más al Sepulcro de los Primeros donde confrontaron a las fuerzas del Carcelero, derrotando a Mal’ganis y Kin’tessa, luego a Rygelon. Finalmente, la batalla final que definirá el destino fatídico del cosmos llegó. Los héroes lucharon ferozmente contra el Carcelero, quien había logrado activar la Maquina de los Orígenes. Desde la zona inferior de Ciudadela de Corona de Hielo, la intrincada maquinaria que ahí residía se activó, drenando la vida de Azeroth para empoderar la Maquina de los Orígenes y así rehacer la realidad. En una carrera contra el tiempo, los aliados logran derrotar al Carcelero, quien, antes de desaparecer, les advierte que “con un cosmos dividido, no habría manera de enfrentar lo que viene”. Los jurafauces que quedaban huyeron en desbandada, la maquina bajo Ciudadela de Corona de Hielo se apagó. Azeroth, las Tierras de las Sombras y el cosmos se habían salvado, esto era celebrado por todos los habitantes.

De regreso en Oribos, Pelagos preside el juicio a Sylvanas, sin embargo, ella escoge al personaje que la hará pagar por sus actos: Tyrande Susurravientos. Libre de la influencia de la guerrera nocturna, ella reconoce que Sylvanas ha cambiado, la muerte sería el castigo ideal por todo lo que le hizo al pueblo kaldorei, pero en lugar de eso Tyrande la condena a salvar a todas las almas que murieron por su culpa durante la guerra, las regresaría a Oribos para que tengan un apropiado juicio. Brisaveloz aceptó sin protestas, es por ello que, sin esperar más tiempo, se dirigió hacia las fauces. Ahora sí, habiendo terminado con las amenazas, era tiempo de regresar a casa.

Antes de partir, ocurren dos cosas. La primera es que Tyrande va a Ardenweald por llamado de la Reina del Invierno, quien le entrega la semilla que se extrajo luego de haberla salvado de los poderes de la guerrera nocturna, esta era una semilla para el nuevo Árbol Mundo, esto era esperanza para un pueblo devastado. La segunda situación que se presenta es una charla con Anduin Wrynn, quien decidió no regresar a regir a la Alianza ni a Ventormenta, las atrocidades cometidas mientras Zovaal lo obligaba lo habían dejado marcado. Es por ello que les comunica a sus aliados (no se deja explícito si es solo a la Alianza, la Horda o ambos) que, para la cacería de Sylvanas (en la novela “Las Sombras se Alzan”) había nombrado a Turalyon como Lord Comandante de las Fuerzas de la Alianza, él ahora sería también el regente de Ventormenta en su ausencia, pues Anduin “estaba seguro de que el paladín servirá a su pueblo (y a las fuerzas de la Luz) de manera diligente y muy bien mientas él estaba de viaje”.  

Antes de emprender su viaje, Anduin desciende a Las Fauces, donde se encuentra con Sylvanas, con quien mantiene una conversación (la que vemos en el videojuego), posteriormente se despiden, tomando cada uno un camino diferente.

Respecto a los calabozos y bandas, en este punto todos los calabozos fueron incursiones de los campeones de la Alianza y la Horda, a diferencia de las expansiones previas estaría de más (y sería obvio) realizar esta lista.

“De regreso en Azeroth, una nueva era estaba por comenzar.

Continuará…

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