Las visiones de Alleria

Proveniente de Quel’Thalas, la mayor de las hermanas Brisaveloz, Alleria Brisaveloz fue Capitana Forestal de Lunargenta que dirigió a sus forestales bajo la Alianza de Lordaeron durante la Segunda Guerra. Fue la líder de los exploradores que la Expedición de la Alianza envió a Draenor. Alleria y su amante Turalyon desaparecieron después de la fragmentación del planeta Draenor provocada por las magias descontroladas de Ner’zhul, desde entonces no se conocía el paradero de ellos desde hace muchos años hasta que inició la sexta expansión de World of Warcraft: Legión.

Gracias al audito libro Mil años de guerra conocemos lo que sucedió con la desaparición de la Capitana Forestal Alleria Brisaveloz y el Alto General Turalyon, ya que no fue el final de su última guerra, sino el comienzo de una nueva, más terrible.

Fueron salvados por Lothraxion, conocieron a la naaru Xe’ra quien lideraba el Ejército de la Luz. Turalyon se volvió uno con la Luz, sin embargo, Alleria tuvo un camino, un destino diferente y opuesto al de su amado. Después de unirse al Ejército de la Luz, la guerra de Alleria y Turalyon contra la Legión Ardiente los llevó hasta la mismísima sede de poder de los demonios: Argus. En una búsqueda desesperada por encontrar la clave que les permita poner fin a la cruzada de Sargeras. Fue la causa que Alleria empezó a tener contacto con energías que sobrepasaba su comprensión, las sombras. Aunque fue advertida por Lothraxion y Xe’ra, la ex Capitana Forestal aceptó las sombras, durante el audio libro somos testigos de como Alleria presenció cada uno de sus visiones.

Discos de Norgannon trae para ti las visiones de Alleria Brisaveloz.

Primera ocasión: Contacto con las sombras

Se vio a sí misma caminando sobre la superficie de otro mundo; uno plagado de demonios del que solo había oído hablar: Argus.

Estaba de pie ante la estrella esmeralda y sintió el terrible calor sobre su rostro. La estrella la llamaba, le suplicaba ayuda.

Se vio a sí misma saltando de un risco y cayendo en una oscuridad infinita con una sonrisa en el rostro. La paz se reflejaba en sus ojos.

Segunda ocasión: Contacto con Argus

Primero fue energía que giraba libre en el cosmos.

Encontró calidez cerca de un sol, y a su alrededor se formó un mundo que lo protegía mientras crecía.

Sobre él vivieron y murieron cientos de generaciones.

Fue traicionado. Algo muy poderoso logró someterlo.

Dolor. Dolor. Mucho dolor. Solo en el sueño encontraba consuelo.

Esclavizaron mundos y los hicieron arder. Usaron su fuerza para revivir a las almas caídas. El dolor era insoportable.

Encontraron otro, mucho más poderoso. Querían esclavizarlo también. Y después nada los detendría.

Sus gritos de ayuda resonaron en todo el cosmos. Dos niños respondieron a su llamado. Dos luces brillantes.

Dos luces brillantes… de Azeroth. Un mundo similar a Argus.

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Tercera ocasión: Mientras aprendía a controlar las sombras

Vio el movimiento de la Luz en el cosmos, como una depredadora voraz. La vio tocar las mentes de los mortales de Azeroth, un toque que los corrompía para siempre. Vio a generaciones vivir y morir con cadenas invisibles, atados a una fuerza que les concedía momentos de paz pasajeros a cambio de total obediencia.

Vio guerras. Vio que las fuerzas de la Luz contraatacaban al Vacío. Vio mundos oscurecidos ardiendo en el fuego sagrado. Vio millones de criaturas encerradas en cristales luminosos grandes como montañas, alimentadas por la Luz e incapaces de morir. Los Guerreros de la Luz eran monstruos que corrompían y consumían todo lo que tocaban.

Vio a Xe’ra, la Madre de la Luz, declarándola hereje y ordenando su ejecución. Vio su sangre en la espada de Turalyon. Vio a Arator reuniendo a un ejército de paladines para cazarla, solo para terminar con las flechas de Alleria en la garganta. Se vio arrodillada ante El Durmiente bajo las olas de Azeroth. Se vio asesinándolo y tomando su puesto, dirigiendo una banda de horrores que consumiría todas las naciones.

Cuarta Ocasión: Sumergida en las sombras

Vio decisiones terribles. Traiciones nobles. Vio… la victoria, de una forma que apenas podía comprender.

Nadaba por la Sombra antes de que lo exigiera su destino.

Reunión de las hermanas Brisaveloz

Nunca es suficiente, demuestra tu amor. Asesínalo y libéralo de la maldición de la Luz. Deja de resistirte, entrégate y sé una con nosotros. Es solo cuestión de tiempo.

El derecho al trono de Lunargenta es tuyo. Tómalo. Entréganos a esta débil, y le daremos un propósito…

Esta es peligrosa. Es una amenaza que debe eliminarse. Ten cuidado con ella. Busca la muerte de todas las cosas…De todas las posibilidades. Termina con la amenaza. Asesínala. Asesínala. Sálvate, asesínala, salva el mundo, asesínala.

Esto no es nada. Tendrías que haberla destruido. Ahora es demasiado tarde. Has sacrificado la grandeza por sentimientos falsos. Te abandonarán. Verás como se los lleva.

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