El día de hoy, Activision-Blizzard compartió con nosotros un relato corto de cinco capítulos pequeños, estos capítulos nos narran una historia auto conclusiva que está relacionada con los eventos que precedieron a la búsqueda de refuerzos por parte de Thrall y Jaina.

Compartimos con ustedes el resumen y comentarios al respecto.

Capítulo 1: Cumbre en Boralus

El primer capitulo se desarrolla 10 días luego de la caída de Dalaran.

La flota kultirana (compuesta por más de diez barcos veloces) estaba lista en el puerto para zarpar cuando se diera la orden.

Luego de que Thrall y Jaina hayan llegado a sus respectivas capitales, enviaron mensajeros a todo Azeroth llamando a una cumbre en la Fortaleza Valiente, en Boralus. Era un llamado para prepararse a la guerra.

Se menciona que la Canción Radiante afectó a muchísimos alrededor del mundo, no solamente a los personajes que se nos presentan en los tráiler.

Los asistentes a la reunión son: Danath Aterratrols, Aggralan, Baine, Thalyssra y Kiro, del lado de la Horda; Shandris, Umbric, Kurdran (en representación de Falstad) y Tess Cringris por parte de la Alianza.

Danath, es el primero en responder el llamado, porque se hallaba desde antes en la ciudad ayudando a Jaina en preparación de la Cumbre, se había vuelto en un compañero leal, un excelente consejero y un gran amigo para Jaina.

En Tierras Altas de Arathi hay tensión.

La Séptima Legión (en concreto, una compañía recién creada llamada la «Guardia Auxiliar») había reunido una fuerza considerable en Stromgarde, listo y a la espera de órdenes.

Marran Aterratrols, sobrina de Danath, es la regente de Stromgarde mientras que Danath es diplomático en Ventormenta. Es la primera vez en mucho tiempo que se menciona a otro Aterratrols.

Durante el Armisticio, la Horda cedió Sentencia (Hammerfall) a los orcos mag’har. En este lugar, por pedido de Geya’rah, la guardia kor’kron se entrena ahí para defenderse de Stromgarde.

Había murmullos en la sala de la reunión debido a la situación tensa entre la Alianza y la Horda en Tierras Altas de Arathi, Danath trató de explicar el motivo por el cual su sobrina reunión a la Séptima Legión en su tierra (protección a los campesinos de depredadores, entrenar nuevos soldados y mantener el gobierno de los Aterratrols).

Marran siempre habló muy bien de Jaina y Katherine Valiente.

Para Aggra, Geya’rah es como una hermana.

Jaina, Thrall y Aggra fueron teletransportados a una hondonada oculta en Tierras Altas de Arathi. En esa hondonada, se toparon con seis cadáveres de humanos de la Séptima Legión y seis cadáveres kor’kron. Se llega a la conclusión de que fueron los humanos quienes emboscaron a sus enemigos. Thrall y Jaina marcharon hacia Stromgarde y Aggra a Sentencia. 

Cuando se disponían a partir, a Thrall le dispararon una flecha envenenada. Jaina se interpone entre él y el arquero, conjura una barrera protectora, contra la cual impactan otras flechas. Jaina atacó al árbol del cual avistó movimiento, pero lo único que logró fue que este explotara, sin ver rastros del agresor.

La decisión de que se haya usado Tierras Altas de Arathi es contradecir lo que se señala en la novela Las Sombras se Alzan y la propia expansión Battle for Azeroth, pues se deja constancia que todo el territorio, salvo la parte salvaje, está bajo el control de la Alianza.

Capítulo 2: Ecos del pasado

Jaina ya había estado en Stromgarde hace muchos años atrás. Les negaron la entrada a Thrall y a ella, la archimaga considera que el trato hospitalario no era algo propio de Stromgarde.

Seis soldados a pie y seis ballesteros custodiaban la entrada, eran soldados de Stromgarde.

La caminata desde la hondonada a la ciudad fue pesado, el veneno ya estaba haciendo mella en Thrall. A pesar de que les explicaron que habían ido a la ciudad por órdenes de Danath, a los guardias no les importó. Thrall se soltó del soporte de Jaina, él era el problema en ese momento. Tras una breve charla, el orco decidió ir solo caminando a Sentencia, Jaina se dirigió al interior de la ciudad.

Al ingresar, Jaina sintió que todas las miradas estaban puestas en ella. Veía más soldados que civiles en las calles. Las tiendas, posadas y casas estaban cerradas y tapiadas, la reacción de los ciudadanos parecía adversa contra Jaina, en ese momento ella recordó la frase «Cuidado con la hija del mar«. 

Marran Aterratrols tiene alrededor de cuarenta años, ella recibió a Jaina con bien. No había hospitalidad por ofrecer, la charla la continuaron dentro de la fortaleza desde donde gobernaba Marran. En su estudio, ambas mujeres tuvieron una charla previa a la deliberación con el consejo. La regente retó a Jaina, cuestionando su liderazgo, Marran estaba temblando de ira cuando Jaina le planteó llegar a una paz con los kor’kron.

El pensamiento de Marran es a favor de su gente, no le gusta (y no quiere) que la Alianza se lleve a los soldados enfrentar al enemigo común, ella piensa en su pueblo y luego en lo demás.

Jaina envió un mensajero a caballo a Ventormenta informándole a Danath de la situación.

Jaina visitó la ciudad, los soldados y ciudadanos la veían mal, aunque ella prefería evitar esas miradas. En su camino, empezó a pensar en la situación de la regente de Stromgarde, temía que, si Danath llegaba, empezaría una pugna de poderes.

La distancia entre Sentencia y Stromgarde era considerable, Thrall se concentraba lo suficiente para dar pasos. El veneno empezó a expandirse, estaba sintiendo ya el dolor. Mientras caminaba, comenzó a recordar viejos tiempos, cuando tenía sus charlas con Orgrim Martillo Maldito, él conocía bien ese lugar, pues había ayudado a liberar a los campos de reclusión orcos. Thrall empezó a perder la vista, de pronto empezó a sentir que alguien le dio un empujón, podía sentir las voces de sus antiguos camaradas que le daban aliento, hasta que no pudo más y se desplomó. Tuvo una visión donde los humanos los habían emboscado, trató de advertir a Orgrim pero su voz no se oía, a pesar de que lo intentaba, seguía sumergiéndose en una profundidad oscura.

Capítulo 3: Linajes de sangre

Thrall despertó de pronto, pero la voz y las manos de Aggra lo detuvieron de cometer una imprudencia. Le explica que estuvo inconsciente unas horas. Thrall se percató que estaba en un cuartel básico, su armadura estaba al otro lado de la estancia. Mientras se vestía, empezó a recordar aquel «sueño», también cayó en cuenta lo irónico que era que él, ahora portando la armadura de Martillo Maldito, volviera a Sentencia en un contexto de tensiones entre humanos y orcos.

Se revela que Geya’rah envió a la patrulla que encontró a Thrall desmayado, pues no confiaba en que Stromgarde le diera la bienvenida.

Aunque ya no era jefe de guerra, los kor’kron que protegían la sala principal se hicieron a un costado cuando Thrall se acercó, le guardaban respeto.

En la sala estaban reunidos Geya’rah, Talgar (actual general kor’kron) y Eitrigg (en el texto lo describen como un orco de piel verde, esto es un error, pues este orco es de color marrón).

Geya’rah tiene una actitud impositiva, señalando que ella es quien toma las decisiones y manda en el lugar. Ella miraba con furia a Thrall, no contra él, sino porque sabía que estaban en el lugar para llevarse a sus tropas.

Se revela que al comienzo, el enemigo común eran lo depredadores salvajes, pero cuando Danath entregó la regencia a Marran, solo pasaron unos meses de paz en los cuales ella empezó a entrenar a la Guardia Auxiliar, la cual poco a poco empezó a expandirse más lejos de los límites usuales, comenzando a atacar a los orcos.

Thrall señaló que el hecho de que Geya’rah haya traído a los kor’kron a Sentencia y comenzado su entrenamiento, constituía también un acto de hostilidad.

Talgar informa que tienen información de que Stromgarde planea atacar para apoderarse de territorio y expandir sus fronteras. El objetivo principal es atacar la Granja Go’shek, ella cree que, aunque Stromgarde cuente con la Séptima Legión y el ejército regular, estos serían aplastados por los kor’kron.

Thrall empezó a considerar que, si bien Geya’rah y él en algún momento eran parecidos, él había aprendido, pero ella no, el orco consideró que quizá ella era la prueba viviente de las costumbres más antiguas y severas de los orcos.

Geya’rah le revela a Thrall que ya sabe que ambos son hijos de Durotan, miró a Aggra, quien intentó calmar la situación, en el rostro de ella vio que sí sabía de esto pero no se lo había dicho antes. Furioso, se marchó de la estancia.

De regreso en Stromgarde, Marran se presenta ante Jaina, lucía agotada y avergonzada, le pidió perdón por la conversación sostenida antes. En una estancia más privada, ambas charlaron. Su andar las llevó hasta las profundidades del Castillo de Stromgarde, descendieron por escaleras espiraladas de «innumerables siglos de desgaste», la estancia a la cual llegaron, según Marran, es una sala que data desde la fundación de la ciudad, por eso le llama «Arathor». Marran le habla a Jaina sobre la leyenda del sueño de Thoradin, a quien se le presentó su padre ataviado con piel de lobo negro; sin embargo, ella le revela que en realidad es historia, algo que realmente sucedió, y eso es algo que su familia le pidió que enaltezca y enriquezca con sus aportes. 

Marran revela que Zatacia, su maestra de espías, era quien atacó a Thrall con la flecha, y que asesinó al caballo que transportaba al mensajero, interceptándolo y llevándose la carta arrugada que presentó ante Jaina. La archimaga se molestó por un momento, pero luego le ofreció consejo a Marran. Jaina reafirma lo que Geya’rah había pensado: los kor’kron aplastarían a los humanos si la guerra seguía. Le aconseja que busque la paz con el diálogo. La regente de Stromgarde reveló a Jaina que tenía el cadáver de un lobo que aún tenía el arnés de los kor’kron, sacó un cuchillo y empezó a desollar al lobo hasta quitarle toda la piel, mientras le explicaba que casi toda su vida había vivido las penurias de Stromgarde, ella vio morir a sus padres, vio a su tío irse de guerra en guerra y simplemente la mandaban a enorgullecerse del legado de Arathor, un legado que poco o nada quedaba. Le dice a Jaina que la caída de Dalaran solo marcó la caída de otro reino humano más, habló de la decepción que tiene contra la ciudad de los magos, también mencionó a Gilneas, Alterac y Lordaeron, además, no está de acuerdo con que Ventormenta, quien muchos años antes era un reino remoto, ahora gobernase la Alianza.

El gentilicio de los habitantes de Stromgarde (que hasta ahora solo sabía que en inglés es stromic) es stromanos.

Marran entonces se perfila como una mujer de fuertes ideales, que busca revalorizar el legado de Arathor, está cansada de que Ventormenta dirija y reparta los bienes y las tropas, está cansada de ver a su pueblo sufrir y que la Alianza no los ayude, solo exija de ellos.

Jaina entonces se dio cuenta que Marran no era una simple idealista o una novata, ella era una creyente de un pasado glorioso que la propia archimaga sabía que era una fantasía, la regente anhelaba una gloria que ella nunca había vivido.

Marran autoproclamó que ella debía seguir el legado de Thoradin, de reclamar las Tierras Altas de Arathi solamente para los humanos. Le preguntó a Jaina por su apoyo, pero ella se negó, de pronto la archimaga sintió que algo rozó su piel, solo logró ver que Zatacia estaba presente, le había disparado un dardo con un brebaje somnífero, lo cual llevó a que la kultirana se desmayara.

Capítulo 4: La decisión de Marran

Habían pasado horas desde la revelación de Thrall, estaba solo en una de las atalayas de Sentencia hasta que llegó Geya’rah a hablar con él, al inicio se enojó pero luego fue calmado su ira. Ambos hablaron de Durotan y Draka, Thrall estaba feliz de saber que no estaba solo en este mundo, que tenía una «hermana». Geya’rah pensó que no había conocido a sus padres, pero Thrall le menciona que sí los conoció, incluso antes de que naciera ella, es más, hace referencia a que se topó con Draka en las Tierras de las Sombras.

Los kor’kron, incluso al llegar el anochecer, seguían entrenando.

Geya’rah hace mención al conflicto que sostenía con los lazoluz en el Draenor alternativo. Thrall le aconseja a ella sobre encontrar la debilidad del enemigo, no para acabar con él, sino para llegar a un punto común y una salida.

De pronto, un asaltante que cabalgaba un lobo tocó el cuerno de advertencia, desde lo alto Geya’rah le preguntó sobre lo que sucedía y este le informó que la Séptima Legión y los stromanos estaban marchando hacia la Granja Go’shek, de pronto todos los orcos se prepararon para la guerra. Thrall descendió y se acercó hacia Eitrigg y Aggra, señalando que los kor’kron obedecerían a Eitrigg, él no dejaría que la paz que logró Varok se rompiera, Thrall debía dar la orden para que abandonara la pelea, sabía que era una mala idea hacer eso durante un combate, por lo que apuntó a buscar a su «hermana» y convencerla.

De regreso a Stromgrade, Jaina despertó, estaba en su habitación, el dardo en realidad no le había impactado, solo le rozó, pero la cantidad de somnífero suministrado la durmió. Sacó la cabeza por la ventana y se percató que la ciudad estaba más tranquila de lo usual, no obstante, a lo lejos podía oír la marcha del ejército y la órdenes vociferadas. Sin perder tiempo, tomó su bastón y se le teletransportó.

Mientras tanto, Thrall se escondía en una colina desde la cual tenía buena vista al campo de batalla, Aggra llegó y se unió a él. Ella encontró a Geya’rah, apuntando su mano en dirección a ella, Thrall logró ver cómo estaba luchando contra un stromano, quien perdió la lucha, luego la mag’har desapareció tras una ladera montada sobre su lobo. Justo cuando estaban por partir, Aggra invocó a un elemental de fuego, el cual arrojó contra soldados de la Séptima Legión que se acercaba a ellos, logrando perturbarlos, de ese modo Thrall partió en busca de su «hermana» y Aggra partió por su lado para buscar la ayuda de los elementos. 

Jaina se materializó en la hondonada a la cual llegaron inicialmente, en ese lugar se llevaba a cabo una lucha entre ambos ejércitos, la presencia de Jaina sorprendió a los humanos, pero al oír a los mag’har volvieron a la lucha. Ella invocó un elemental de agua y un hechizo que empujó fuera de la hondonada a los orcos y humanos. Ella se propuso alejar a los combatientes para que no hubieran muertes, era lo mejor que podía hacer en ese momento.

Geya’rah, por otro lado, atravesaba el campo de batalla a velocidad, portaba en su mano su hacha para reunir a los kor’kron con ella, sabía que atacar de noche era una locura, pero no podía esperar menos de Marran. La presencia de los destellos de magia la sorprendieron un poco, decidió ir a una colina cercana para ver el campo de batalla en su totalidad. Al ver a Jaina, ella pensó que estaba ayudando a los humanos, por lo que enfurecida cargó con su lobo hacia la archimaga, quien la vio venir, empleó un hechizo y luego invocó un elemental, ella trató de esquivarlos espoleando a su lobo pero quien se llevó la peor parte fue el animal, ella salió disparada.

Capítulo 5: La batalla de la Granja Go’Shek

Geya’rah despertó de su trance, estaba sobre algo suave, se dio cuenta que ya no estaba en Go’shek, sino que estaba en una granja stromana. Intentó volver a la batalla, pero fue interceptada por un niño de alrededor de doce años quien sostenía una espada con dificultad. El niño quería evitar que la orco se llevara la cosecha, aludiendo a que el gobierno de Stromgarde se llevó gran parte de su cosecha por impuestos, si pillaban lo que quedaba, morirían de hambre.

Geya’rah intentó hacerle ver al niño que ni ella ni su pueblo vino a robar recursos, por lo que con cuidado se acercó hacia él, el pequeño soltó la espada porque se resbaló y corrió hacia un granero, dentro de este había muchas personas, entre ancianos, mujeres, hombres, niños y hasta bebés, al notar esto Geya’rah dio un paso más, esto provocó el susto de los civiles. Ahí ella comprendió de que todos querían vivir en paz, así como ella y su pueblo, un anciano y un joven que sostenían herramientas de agricultura a modo de arma se plantaron ante ella, esto le dio cierta lástima. Los hombres le gritaron a la orco que Marran les contó sobre ellos, lo sangrientos y hambreados que estaban.

Geya’rah les trató de explicar que su pueblo no quería eso, pero nadie le hacía caso. La ma’ghar sabía que la Séptima Legión era poderosa, pero los stromanos, incluido sus refuerzos, eran menos, los kor’kron y los mag’har los superaban en tres veces, sino más. El odio de Marran la había llevado a atacar muy a pesar de esta desventaja, sabía que si acababan con todos los soldados, lo siguientes serían los granjeros y los civiles, y si la juventud de Stromgarde veía esa atrocidad, entonces el resentimiento y el odio se propagaría como un ciclo sin fin. Thrall llega a tiempo a lomos de su lobo para convencer a la mag’har de que debían detener la batalla, ella ya lo sabía, por lo que se subió al lobo de Thrall y regresó al campo de batalla.

Jaina recorría a toda velocidad el campo de batalla mientras hacía todo lo posible para evitar el choque entre enemigos, pero ella pensaba que todo era inútil, no podía estar en todos lados. Invocó un familiar arcano que la elevó sobre los cielos, estaba buscando a Marran y la encontró, estaba ataviada con la piel de lobo. La archimaga aterrizó junto a ella y rápidamente abrió un portal, tomó a Marran de la cintura y la jaló hacia la puerta mágica. Lejos de la batalla, ambas se recompusieron, pero fue Jaina quien lo logró primero, tomó su bastón y lo apuntó hacia su contraparte, quien la cuestionó. Jaina le hizo ver que ella comenzó la batalla más absurda de todas, de pronto, el cielo resplandeció con un fulgor rojizo en la noche, Jaina y Marran miraron en dirección norte, allí, en la cima de una colina estaba Geya’rah, los humanos y orcos dejaron de pelear para ver a la figura iluminada por el sol naciente.

Geya’rah hizo sonar su cuerno de guerra, entonces la mag’har habló sobre el final de la batalla, era una masacre deshonrosa, habló sobre el derecho de los humanos a las Tierras Altas de Arathi, pero también de que el pueblo mag’har estaba establecido en ella, mencionó que sus pueblos, cooperando, lograrían mejores resultados. Dijo que los ma’ghar y los kor’kron zarparían hacia Khaz Algar y desafió a que los humanos hicieran lo mismo, juntos.

Un general kor’kron poderoso emergió de entre las filas, del lado de la Séptima Legión, un caballero comandante apareció y caminó hasta el orco, quien le extendió la mano y, luego de una pausa, el humano hizo lo mismo.

Marran, desde el suelo, juró que eso no había sido el final. De pronto, Danath, escoltado por líderes del ejército stromano, se acercó a Marran, Jaina se apartó y desde su lugar, la regente amenazó a Jaina, pero de pronto se le reveló que no solo enviaron al mensajero a caballo, también mandaron un cuervo. Danath le ordenó al capitán Brewston que confinara en su habitación a Marran hasta que él decida qué sucederá con ella, al capitán Wren le ordenó buscar y apresar a los seguidores de su sobrina, Jaina advirtió de tener cuidado con Zatacia.

Por otro lado, Thrall y Aggra se acercaron a Geya’rah, a quien agradeció, luego se aproximó a Danath, a quien saludó con un gesto con la cabeza. Danath ofreció disculpas y reparar los daños a los edificios de los ma’ghar; Geya’rah se negó, dijo que quería acabar con el resentimiento entre pueblos, y aceptar las reparaciones era un gesto que no le gustaría a los humanos. Danath aceptó, posteriormente se retiró junto a Jaina, Talgar, Eitrigg, la Séptima Legión y los kor’kron de regreso a la ciudad, donde Kurdran y Turalyon esperaban.

Al llegar a Stromgarde, Turalyon y Kurdran recibieron a Jaina, a quien el señor regente de Ventormenta saludó con un estrechón de manos, él se disculpó por no acudir a la cumbre en Boralus, no había previsto la gravedad de la situación.

Turalyon le dice a Jaina que «Los Hijos de Lothar responderán a tú llamado«, Kurdran le dice que está siendo un poco dramático, pues hace tiempo no usan ese nombre, hace más de dos décadas o poco más.

Turalyon señala que Genn está a cargo de Ventormenta mientras que él luchará en el frente.

Danath señala que la flota kultirana estará en el continente en una semana.

Geya’rah presentó a Talgar como su general y a Eitrigg como su asesor. Turalyon, Eitrigg y Danath intercambiaron miradas, hicieron mención a que ya se conocían, pues durante el frente de guerra: Stromgarde, habían luchado como generales. Hubo un pequeño pique entre los tres.

Finalmente, frente a las puertas de Stromgarde, Thrall medita sobre cómo llegó al inicio, Aggra estaba con él mientras charlaban. Al orco le preocupaba la el hecho de que Zatacia seguía libre, tenía miedo de que la semillas de odio aún persistieran, pero confiaba en que los stromanos lidiarían con ello.

OBSERVACIONES:

  • El número de efectivos suena incoherente si consideras que, luego de la Cuarta Guerra, en fuentes como Las Sombras se alzan y Un momento en verso, se deja constancia de que la Horda quedó con tan pocos efectivas, tanto así que para ayudar a Zandalar envió apenas una decena de tropas, además, se deja claro que los mag’har no son un pueblo con muchos integrantes, considerando que son los rezagos de la guerra contra los lazoluz. Por otro lado, están enfrentando a un reino humano, la totalidad del ejército strómaco más la Guardia Auxiliar de la Séptima Legión ¿Cómo justificar esta desventaja?
  • Eitrigg es descrito como un orco de piel verde, cuando en realidad su piel mantiene una tonalidad marrón.
  • La existencia de Sentencia (Hammerfall) como una sentamiento de la Horda es una raya más a la cebra, pues durante Las sombras se lazan, cuando Alleria y Turalyon exploran Tierras Altas de Arathi, no encuentran rastro de la Horda (salvo aquellos refugiados a los cuales le extraen información). La justificación podría ser que, tiempo después de lo desarrollado en el libro, en virtud del Armisticio, la Alianza haya cedido el territorio de Sentencia y la Granja Go’shek a la Horda.
  • El repentino renacimiento de los kor’kron, quienes vieron su fin tras la caída de Garrosh. Si bien no se puede suponer que la totalidad de la guardia de elite desapareció, hasta la fecha no se había confirmado algún remanente de esta guardia, además, en su lugar nació Los Honorables, a quienes vemos en Battle for Azeroth.

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